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“Por primera vez en mi carrera profesional dio la sensación de que podía existir entendimiento entre periodistas, críticos, editores, discográficas, músicos, promotores, etcétera, etcétera”.

Las palabras son de Joan S. Luna, redactor jefe de la revista Mondo Sonoro. Sinceras, concretas e ilustrativas frases editadas aquí en un cut&paste con la única intención de aprehender la esencia que ha acompañado a las primeras Monkey Keys, Jornadas de la Industria Musical Independiente desarrolladas del 9 al 12 de octubre en Monkey Week, la aplaudida muestra musical que cerró sus puertas el pasado lunes.

Durante cuatro días han compartido pareceres en El Puerto de Santa María diversos sellos discográficos, editoriales, promotores de conciertos, productores, músicos, periodistas, expertos en marketing… Muchos han sido los temas tratados, todos ellos bien conectados entre sí, y podría decirse que el gran mérito de este encuentro ha sido, fundamentalmente, haber logrado poner de relieve el hecho de que en España era necesario que las distintas partes se sentaran frente a frente de una vez por todas.

En líneas generales, la afluencia de profesionales a las jornadas ha resultado más que satisfactoria, llenándose la sala de conferencias en más de la mitad de las propuestas programadas. Representantes de diversas entidades (ICEX, SGAE, Proyecto Lunar), empresas y medios de comunicación generalistas y especializados (Radio 3, El País, El Mundo, Ruta 66, Mondo Sonoro, Rockdelux) han coincidido al recalcar la originalidad y necesidad de un encuentro de estas características. Temas como la autogestión, las descargas on line, la prensa y comunicación, la producción, el auge de las redes sociales o los nuevos modelos de negocio musical fueron propiciando un diálogo abierto en todo momento y extensible a la intimidad del almuerzo, la cena o las copas nocturnas entre compañeros de industria.

En una época en la que todos hablan de debacle y caída de un modelo obsoleto, en Monkey Week hubo momentos para la comunión de ideas, para la música entendida como fenómeno socio económico y como bien cultural al que todos debemos aspirar.

“Lo que vivimos muchos de los que nos dedicamos a esto en este Escaparate Internacional de la Música Independiente que se llevó a cabo en El Puerto de Santa María durante los días 9, 10, 11 y 12 tuvimos una revelación casi mística”, apunta Joan S. Luna. “Posiblemente nadie se llevó a casa conclusiones de todo lo que llegamos a hablar entre españoles con la ayuda de algunos extranjeros (Laurence Bell, dueño de Domino, el productor John Agnello…), pero sí nacieron puntos de partida para darle fuerza a la máquina que mueve parte del negocio musical en este país o para darle un golpe de timón a las actitudes menos abiertas”.

Será cuestión de seguir trabajando en la misma dirección, asumiendo errores y buscando alternativas que propicien soluciones. De momento, Monkey Week seguirá trabajando con la misma ilusión y la lección bien aprendida.

Foto: Miguel Páez.

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