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9-14 Octubre 2017

¿QUIERES UN STAND EN MONKEY MARKET?

DESCUBRE HOY LAS BANDAS DEL MAÑANA


MW es el punto de encuentro de la música independiente en nuestro país.
El destino donde artistas, profesionales, prensa y público
se dan cita y comparten una experiencia única.
La mezcla perfecta entre festival, foro y feria.

3

Días

La Alameda de Hércules de Sevilla será el nuevo entorno de Monkey Week. 3 dias de encuentro para los profesionales y dos dias de conciertos en la ciudad.

+100

Conciertos

Solo en Monkey Week descubrirás hoy las bandas del mañana. Toda una fiesta de y por la música. Conciertos, showcases y un sinfín de actividades.

+ 400

Profesionales

Monkey Week es el foro imprescindible de debate, análisis y negocio para aquellos que nos dedicamos a la música.
IR A MONKEY PRO

PROGRAMACIÓN DE TODA LA SEMANA


LUNES 9 OCTUBRE
20:00
MONKEY CICUS
- En colaboración con el festival In-Edit y Cicus
Venue: Edificio CICUS
Proyección del documental “Petey & Ginger” de Ada Bligaard Søby + Concierto de Ramona 6 € (3€ CON CARNET UNIVERSITARIO) ACCESO GRATUITO CON ABONO MW
MARTES 10
20:00
MONKEY CICUS
- En colaboración con el festival In-Edit y Cicus
Venue: Edificio CICUS
Proyección del documental “Favela on Blast” de Leandro HBL y Diplo + Concierto de Juan Ríos 6 € (3€ CON CARNET UNIVERSITARIO) ACCESO GRATUITO CON ABONO MW
MIÉRCOLES 11
20:00
JAILHOUSE ROCK
- En colaboración con la ONG Solidarios
Venue: Centro Penitenciario Sevilla I
Concierto de Nolasco
20:00
AL SUR CONCIERTOS
- En colaboración con Canal Sur TV
Venue: Teatro Alameda
Proyección de “Antología Al Sur Conciertos”
21:00
COCKTAIL BIENVENIDA INVITADOS INTERNACIONALES
Venue: Espacio Santa Clara
Recepción de delegados internacionales (Solo para invitados)
JUEVES 12
por determinar
PASACALLES BANDA SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA
- En colaboración con Fundación SGAE
Venue: Recorrido desde La Campana hasta Alameda de Hércules
Un repaso a grandes clásicos del Pop-Rock español en clave de semana santa ACCESO GRATUITO
11:00
JORNADAS PROFESIONALES TICKETEA MONKEY BRAIN
Venue: Espacio Santa Clara
Conferencias, mesas redondas, networking... (Próximamente publicaremos el programa completo) ACCESO: ACREDITACIÓN PRO
11:00
MERCADO PROFESIONAL MONKEY MARKET
Venue: Espacio Santa Clara
Feria de stands para profesionales del sector en el claustro del Espacio Santa Clara ACCESO: KING KONG / CHEETA / ACREDITACIÓN PRO
16:00
CIRCUITO DE SHOWCASES MW
Venue: Espacio Santa Clara (Escenario Arnette, Escenario Mangaroca), Escenario Happy Place en Alameda de hércules
Primera jornada del Circuito de Showcases Monkey Week Son Estrella Galicia. (Horarios próximamente) ACCESO: KING KONG o CHEETA
21:00
CONCIERTO INAUGURACIÓN
Venue: Teatro Central – Escenario Son Estrella Galicia
Concierto de Babe Dee + Swans ACCESO: KING KONG
FIESTA DE BIENVENIDA PARA PROFESIONALES, PRENSA Y MÚSICOS
Venue: Casa Palacio Monasterio
DJ´s: Kaixo + Bronquio ACCESO: ACREDITACIÓN PRO
VIERNES 13
11:00
JORNADAS PROFESIONALES TICKETEA MONKEY BRAIN
Venue: Espacio Santa Clara
Conferencias, mesas redondas, networking... (Próximamente publicaremos el programa completo) ACCESO: ACREDITACIÓN PRO
11:00
MERCADO PROFESIONAL MONKEY MARKET
Venue: Espacio Santa Clara
Feria de stands para profesionales del sector en el claustro del Espacio Santa Clara ACCESO: KING KONG / CHEETA / ACREDITACIÓN PRO
12:00
CIRCUITO DE SHOWCASES MW
Venue: Ítaca, Sala Fun Club / Escenario AIE – AIEnRUTa, Discoteca Holiday, Kafka, Escenario Ron Contrabando, The Happy Place X, Espacio Santa Clara (Escenario Arnette, Escenario Mangaroca), Sala X, Sala La Calle, Sala Even
Segunda jornada del Circuito de Showcases Monkey Week Son Estrella Galicia. (Horarios próximamente) ACCESO: KING KONG o CHEETA
21:00
ESCENARIO SON ESTRELLA GALICIA
Venue: Teatro Alameda
Concierto: Ms. Nina + Nathy Peluso + Princess Nokia ACCESO: KING KONG
SÁBADO 14
14:15
CONCIERTO LABORATORIO DE CREACIÓN MUSICAL FUNDACIÓN SGAE
Venue: Espacio Santa Clara
Concierto con la obra resultante del laboratorio de creación musical de SGAE, tutorixao por Los Hermanos Cubero.
11:00
JORNADAS PROFESIONALES TICKETEA MONKEY BRAIN
Venue: Espacio Santa Clara
Conferencias, mesas redondas, networking... (Próximamente publicaremos el programa completo) ACCESO: ACREDITACIÓN PRO
11:00
MERCADO PROFESIONAL MONKEY MARKET
Venue: Espacio Santa Clara
Feria de stands para profesionales del sector en el claustro del Espacio Santa Clara ACCESO: KING KONG / CHEETA / ACREDITACIÓN PRO
12:00
CIRCUITO DE SHOWCASES MW
Venue: (Ítaca, Sala Fun Club / Escenario AIE – AIEnRUTa, Discoteca Holiday, Kafka, Escenario Ron Contrabando, The Happy Place X, Espacio Santa Clara (Escenario Arnette, Escenario Mangaroca), Sala X, Sala La Calle, Sala Even
Primera jornada del Circuito de Showcases Monkey Week Son Estrella Galicia. (Horarios próximamente) ACCESO: KING KONG o CHEETA
21:00
ESCENARIO SON ESTRELLA GALICIA
Venue: Teatro Alameda
Concierto: Rocio Márquez + Los Hermanos Cubero + Cabezafuego

Line-up 2017


  • LOS HERMANOS CUBERO

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    VERA FAUNA

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    LA BIG RABIA (CHILE)

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  • THE MAGIC MOR

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    ANTROPOLOOPS

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    ZINES

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  • JUNO & DARRELL

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    THE AGAPORNIS

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    RAÚL RODRÍGUEZ

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  • GASTMANS & MORGAN

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    FURIA TRINIDAD

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    CRUDO PIMENTO

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  • FUCKAINE

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    LOS ATAÚDES

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    PERRO MOJADO

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  • TERRY VS. TORI

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    PEDRO LADROGA

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    BASANTA

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  • MS NINA

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    ESCORPIO

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    ALIEN TANGO

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  • EL LADO OSCURO DE LA BROCA

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    THE ZEPHYR BONES

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    COPYCATS

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  • MUEVELOREINA

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    PAMPLEMOUSSE (FRANCIA)

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    NATHY PELUSO

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  • ELPHOMEGA

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    SVPER

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    BIFANNAH

    bifannah

  • ESTEBAN Y MANUEL

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    PÁLIDA

    palida

    LIDIA DAMUNT

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  • ISASA

    isasa

    MURCIANO TOTAL

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    DRUSO

    druso

  • ESCUELAS PÍAS

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    THE WHEELS

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    ACID TONGUE

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  • GO CACTUS

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    SOLO ASTRA

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    FABIAN BRUSK  JAHN

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  • TEXXCOCO

    texxcoco

    CAMELLOS

    camellos

    NOIA

    noia

  • ALL LA GLORY

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    BEAR, THE STORYTELLER

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    SALTO

    salto

  • rAM0S Dual

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    OS AMIGOS DOS MÚSICOS

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    WILLIS DRUMMOND

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  • RAMÍREZ EXPOSURE

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    TOOTH

    tooth

    THE TRACTOR

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  • THE TEUTONICS (EEUU)

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    GOLDLAKE

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    SYBERIA

    syberia

  • JESSICA

    jessica

    NÚRIA GRAHAM

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    TERBUTALINA

    terbutalina

  • THE GURU GURU (BÉLGICA)

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    AMANITAS

    amanitas

    SHINOVA

    shinova

  • RED BEARD

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    LOWLIGHT

    lowlight

    ZULU ZULU

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  • MAREM LADSON

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    ALBERT CAVALLIER

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    BSN POSSE

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  • FAVX

    faux

    HI, COREA!

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    SWANS

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  • PRINCESS NOKIA (EE.UU)

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    ROCÍO MÁRQUEZ

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    BRIGITTE LAVERNE

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  • BALCANES

    balcanes

    BABY DEE (EE.UU)

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    BALA

    bala

  • BRONQUIO

    bronquio

    KAIXO

    kaixo

    ONE PATH

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  • MEDALLA

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    KELLY KAPØWSKY

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    LA PLATA

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  • RRUCCULLA

    rrucculla

    VULK

    vulk

    LOS VOLUBLE

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  • FASENUOVA

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    LUMA

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    SMOKERS DIE YOUNG

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  • MOHAMA SAZ

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    ISEO & DODOSOUND

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    CABEZAFUEGO

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  • CALA VENTO

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    QUENTIN GAS Y LOS ZÍNGAROS

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    YAWNERS

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  • THE MAUSKOVIC DANCE BAND (PAISES BAJOS)

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    EL ÚLTIMO VECINO

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    ROBBIE & SETH

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  • RAMONA

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    IMTIMA

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    rAMOS DUAL

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  • LUIS HILL

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    DRUM INVADERS

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    NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO

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LOS HERMANOS CUBERO
Definidos como “los hijos bastardos de Bill Monroe y Agapito Marazuela, un maridaje perfecto donde nada chirría”, Los Hermanos Cubero han logrado el crossover perfecto a través de un peculiar maridaje entre country y sonidos alcarreños, una mixtura inigualable a la que perfectamente podríamos denominar bluegrass submesetario. ¿Qué pasaría si mezclamos jotas y seguidillas castellanas con la música rural del sur de Estados Unidos? La pelota de este peculiar partido está ahora en el tejado Enrique y Roberto Ruiz Cubero, dos tipos bien vestidos que han sido capaces de generar un sonido nuevo y revolucionario dentro de la actual escena folkie nacional. Partiendo de la tradición oral de la Alcarria y poniendo los cuatro ojos en el bluegrass “paleto” de Kentucky (cuna del mandolinista Bill Monroe, reconocida influencia), el dúo de Guadalajara ha conseguido, disco a disco, “dar el salto desde su circuito habitual y público natural, para captar y gustar a otras audiencias ajenas al mundo del folk y la música tradicional”. Desde su adolescencia freak, Enrique y Roberto han demostrado una querencia por la música de raíces, algo que amén de haberles reportado algún que otro desaire entre sus compañeros de colegio, los ha terminado posicionando hoy día en el Top de las bandas más seguidas por los rastreadores de tendencias. Les gusta denominarse “cordaineros”, un concepto con el que intentan ilustrar su dinámica compositiva basada en las 14 cuerdas de acero de la guitarra y la mandolina que utilizan. Unos auténticos revolucionarios. FOLK play
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VERA FAUNA
Insultantemente jóvenes, pegajosamente luminosos. Imaginen que el cantante de Los Nikis se hubiera desecho de su colección de discos de los Ramones para dedicarse a coleccionar “bootlegs” de Love y The Seeds. O incluso piensen en Los Inhumanos empachados  de “pirulas” con forma de nube Kinto. A algo así suena Vera Fauna. A Doraemon bailando la conga en una Fiesta Toga. A guitarras dobladas sobre sí mismas hasta el infinito. A chorus pegajoso, a palmas o hasta a un viaje a 800 en mitad de una boda gitana. La psicodelia cantada en andaluz existe y aquí tenemos la prueba. Cargados de un pop brillante insuflado de brío teenager, Vera Fauna tejen una red de texturas marinas y es ahí donde encajan su mensaje, en una suerte de poesía sonora refrescante y tan particular como la voz de su vocalista Kike Suárez. De manera casi intuitiva, estos tipos construyen con solvencia enrevesados pasajes sónicos, himnos generacionales a medio camino entre el costumbrismo de provincias y la incontinencia urbana post millennials. Sus cuatro integrantes nacieron en Cádiz, Ceuta y Sevilla, pero podrían haber emergido perfectamente de una vieja caravana aparcada en un descampado de la soleada California. Quizás por eso han decidido clavar la estaca entre un tipo de pop lo-fi garajero y una nueva vuelta de tuerca a la neo psicodelia de sus adorados Boogarins. Y no lo duden, han acertado. De Todd Rundgren a Juan Moneo el Torta, Vera Fauna acostumbran a trazar links generacionales completando una estampa 3D decorada con una inesperada gama de colores, un caleidoscopio musical que se despliega como una polla al sol cuando pasan al directo, esa explosión de melodías bañadas en Peta-Zetas que ya nos embaucó en la pasada edición de Monkey Week. Tras un tiempo trasteando en Bandcamp, el cuarteto ha lanzado recientemente su primer trabajo oficial, el Ep ‘Relieve’ (Happy Place 2017), una pequeña delicia lisérgica que les augura un futuro de lo más prometedor.#POP, #PSICODELIA play
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LA BIG RABIA (CHILE)
“El rollo es que se ponen a tocar y te tienes que cagar en Dios”. Esta es la frase que ha servido de presentación en nuestro país para el dúo que forman Sebastián (Puñete) Orellana e Iván (Vaniv) Molina, dos balas perdidas en medio de esa tierra de nadie que separa la raíz de la innovación. Hablamos de La BIG Rabia, una banda que en menos de lo que canta un gallo acabará encandilando a la escena independiente de nuestro país, tan necesitada de nuevas voces que canten rock en castellano. La frustración, el desamor y la impotencia de no ser escuchados son los poderosos componentes que hicieron explotar a mediados de 2011 a La BIG Rabia en Santiago de Chile. Con 21 años de diferencia y una manifiesta devoción por la expresionismo de Nick Cave, Tom Waits, Los Saicos, Perrosky y PJ Harvey, Puñete y Vaniv deciden concretar su querencia por las historias desgarradoras montando un poderoso dúo de blues-rock al límite y boleros infecciosos, influencias que ya venían masticando desde que se conocieron allá por 2007. En septiembre de ese mismo año el combo debutó con el EP ‘La Bestia’, un puñetazo eléctrico al que sucedieron numerosos hitos que a lo largo de los siguientes años se concretaron en diversos álbumes, giras por Latinoamérica y hasta el desembarco en el Primavera Sound de 2013, donde compartieron line-up con sus idolatrados Bad Seeds. En 2016 grabaron su más reciente trabajo, el homónimo ‘La BIG Rabia’, un magnífico disco producido por Pedro de Dios (Guadalupe Plata) y que nos planteó el nuevo camino a seguir por los chilenos: esa senda empedrada por la que caminan juntas la crudeza pantanosa del blues, la urgente visceralidad del punk y la tristeza latina del bolero. Algo así como enredar a Tav Falco con The Cramps para componerle una banda sonora a Robert Rodriguez. Tras varios meses afincados en Sevilla, Puñete y Vaniv están  a punto de pespuntar su nuevo álbum grabado en los estudios del sello Happy Place, cuna de bandas como Pájaro, All La Glory, Pelomono o los tristemente desaparecidos Miraflores. #ROCK, #BLUES, #BOLERO play
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THE MAGIC MOR
Una banda sin pasado con un futuro prometedor. Así es como se presenta esta joven formación gaditana amante del pop psicodélico más exquisito y preciosista. Como una comuna sonora, The Magic MOR (antes MOR, a secas) abren sus puertas a todo tipo de influencias externas, particular fijación a la hora de regurgitar estilos y etiquetas que se concreta en una mixtura de pop expansivo y pegajoso que crece como la espuma con cada nueva escucha. En su furgoneta suenan discos de Arcade Fire, MGMT, Echo & The Bunnymen o Animal Collective, un cúmulo de referencias tamizadas con la maestría de un puñado de músicos perfectamente engrasados y coherentes con un sonido trabajado con mimo de orfebre. Si su disco ‘The Magic Boooooom!!!’ ya dejó pasmado a los medios especializados que los categorizaron como los Flaming Lips españoles, probar su directo se antoja una experiencia sensorial. Y lo mejor de todo es que son tan jóvenes, tan eclécticos tan tremendamente creativos. Con esa pasmosa facilidad para generar hits space-pop, The Magic MOR aventuran el mejor futuro para el pop multicolor con denominación de origen. #POP, #ROCK, #PSICODELIA play
antropoloops
ANTROPOLOOPS
Rubén Alonso es arquitecto, músico autodidacta y un geek de la world music entendida esta como eco de ese inconsciente colectivo sobre el que se sostiene la cultura global. Esperanza Moreno, su partner creativo, es también arquitecta de formación y programadora autodidacta obsesionada con los sonidos tradicionales. Un tándem inusual el que da forma al proyecto Antropoloops, una de las propuestas más singulares de la música experimental andaluza que aúna mixtapes, etnomusicología y visualización de datos. Con un método basado en el muestreo on-line de la ingente riqueza sonora que aportan las músicas de raíces provenientes de diversas partes del mundo, Antropoloops se han especializado en la generación de roots audiovisuales, suerte de paquetes de audio y vídeo que andan a medio camino entre el remix antropológico, la didáctica sensorial y el mapeo intercultural. La intención de este dúo tan singular se basa en aportar más transparencia a la realidad del remix a través de la exploración creativa, abriendo y visualizando todo el proceso de composición previa así como su reproducción en directo. ‘Lik’, su última producción, parte de un mito precolombino con forma de serpiente traslúcida rellena de peces, metáfora de la abundancia y riqueza salvaje de un planeta que pide a gritos ser escuchado. Mientras Rubén genera canciones a través de diversos samples de temas repartidos por toda la geografía, en el proceso se nos muestra la portada, el año y el lugar de procedencia del sonido, todo ello gracias al desarrollo de una herramienta de visualización generada por Esperanza. Samples, música tradicional sudamericana y compromiso son algunas de las claves de esta máquina de collages interdisciplinares. #WORLDMUSIC, #ELECTRÓNICAplay
zines
ZINES
Como una necesaria escisión del conocido dúo de psych-pop Holögrama, el proyecto Zines le funciona al señor Cráneo Prisma cual perfecta válvula de escape. Con apenas un single (‘Take a Walk’) y un EP (‘Keep on Dreaming’) colgados en la Red, las canciones de esta sugerente encarnación en solitario confirman a un compositor sin miedo a reducir su propuesta a la mínima expresión. Porque en Zines se dan las claves del pop sintético y lo-fi de Magnetic Fields, los My Bloody Valentine más acuosos, la psicodelia abstracta de Peter Kember (hay muchísimo de Spectrum y Sonic Boom en cortes como ‘One of These Days’), los pasajes sensuales cercanos al dubstep fantasmal de Eyedress y todo el synth-pop mental desarrollado durante la década de los ochenta. Música planeadora e intimista con dinámicas ejecutadas al ralentí, cercanas a la duermevela y bañadas por una pátina arty que invita a soñar con experimentos emocionales que encajarían totalmente en el mismo imaginario de Galaxie 500, The Velvet Underground, Silver Apples o Luna. El sello granadino Discos Imaginarios editará en breve el primer trabajo oficial de Zines tras lanzar los primeros Eps de Escuelas Pías y Apartamentos Acapulco. La Andalucía que no duerme sigue vomitando propuestas de lo más seductoras. #PSICODELIA, #POP, #ELECTRÓNICA play
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JUNO & DARRELL
La palabra fusión se sobredimensiona con este dúo madrileño de nombre pop y sonido negro como la antena de un grillo. Juno & Darrell parten de un ideal de espiritualidad basado en la mística de la vida cotidiana y lo aliñan con una dinámica compositiva elástica y atrevida en la que entran a formar parte elementos electrónicos y orgánicos empastados sobre un novedoso concepto de lo que debería ser el sonido afro del Siglo XXI. Su música es una auténtica sopa de letras con la podríamos construir etiquetas tan afines entre sí como soul, afrobeat, rocksteady, jazz o hip-hop. Darrell, productor de origen egipcio, cuenta con una larga trayectoria ligada a la raíz de la música tradicional africana. Juno, carismática vocalista guineana, es capaz de refundir calidez vocal con acidez literaria en una maniobra de reinvención del soul clásico. Los dos forman una túrmix estilística que no deja impasible a nadie cuando se activa sobre un escenario. ‘Universo’, su nuevo trabajo, es un viaje iniciático por los ritmos chamánicos de las culturas más ancestrales, la calidez sinuosa del R&B y el pulso vibrante del afrobeat más sudoroso y rutilante.  Un conjuro rítmico imbatible y un viaje sin papeles a través de los sonidos de EE.UU., Ghana, Nigeria y Mali. #AFROBEAT, #SOUL, #JAZZ play
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THE AGAPORNIS
Nueve experimentados músicos nada menos forman el line-up de The Agapornis, una formación gaditana con querencia por el soul y el funk rompecaderas. Con un EP homónimo grabado en 2011, la banda que encabeza la carismática Desi Tey comenzó a trazar una senda de éxitos en directo que llevó al grupo hasta el sur de Francia, coincidiendo allí con nombres emblemáticos de la talla de The New Mastersounds, The Apples o Oghene Kolombo & Afro Social Club. Y ya se sabe, del roce nace el cariño. Su primer largo, el magnífico ‘Roll Out’, resultó ser el esperado posicionamiento de The Agapornis dentro de la escena funk europea, una colección de canciones con inclinación hacia el deep soul que nos destapó a una formación compacta y madura, un proyecto capaz de replicar a todo un género ya consabido con la sabiduría de auténticos alquimistas del ritmo. Festivales como Imagina Funk, Sopela Kosta, Jazztedigo, Black Night Sessions o Tropical Funk han abierto ya sus puertas a este torbellino andaluz, santo y seña de una nueva generación de degustadores de música negra en la que también podríamos encuadrar a coetáneos como Aurora & The Betrayers o The Cherry Boopers. Este mismo año publicaron su imparable ‘Attitude’, una apisonadora cargada de guiños negroides y donde sus artífices hacen gala de una hijaputez rítmica que tira sin miedo de los grandes clásicos del género. #FUNK, #SOUL play  
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RAÚL RODRÍGUEZ
Músico, productor y antropólogo, Raúl Rodríguez cuenta con un historial de 20 años curtiéndose en la carretera al abrigo de Martirio (madre del compositor), Caraoscura, Kiko Veneno, Patanegra, Son de la Frontera, Santiago Auserón, Chavela Vargas, Tony Allen, Jonathan Richman, Compay Segundo, Peret, Muchachito Bombo Infierno o Jackson Browne. La lista de cameos y colaboraciones, cuando menos, es de vértigo. En 2003 el sevillano inició una línea de trabajo propia uniendo su experiencia como músico a una serie de investigaciones antropológicas. El primer fruto de esta sinergia fue el espectáculo conjunto ‘Punto Flamenco. Repentismo a Compás’, puesto en pie en los X Encuentros de Son Cubano y Flamenco de Sevilla en 2003 y en el Festival Cuba Disco de 2004. Nómada y transgresor, Raúl Rodríguez no ha parado de cosechar éxitos y críticas positivas con su mixtura de música tradicional andaluzas, blues, folk latino y son cubano.  Durante los últimos meses del tránsito entre 2013 y 2014 compuso ‘Razón de Son. (Antropomúsica creativa de los cantes de ida y vuelta)’, su primer trabajo en solitario estrenado en directo en Etnosur 2014 una producción especial del festival. Transformado en libro disco, ‘Razón de Son’ acabó convirtiéndose en una cacareada obra maestra contemporánea de la fusión y la world music. Como si siguiera un proceso reflexivo a través de la música, Raúl Rodríguez ha sido capaz de recorrer el camino de doble sentido que va desde Andalucía hasta la otra orilla atlántica para acabar reinventando estilos de un folclore imaginario, reconstruyendo el fandango indiano o la caña preflamenca, recreando la petenera veracruzana o hasta generando guiños propios como las bluserías o las sonrerías. Como adelanto de su segundo disco, ‘La Raíz Eléctrica’, Raúl ya ha lanzado un primer single titulado ‘Let the rhythm lead’, donde ha contado con las colaboraciones de Jackson Browne y los koné del grupo Lakou Mizik. Un auténtico esteta del mestizaje bien entendido que tendrá un hueco este año en Monkey Week con un showcase a dúo con Mario Mas. #FOLK, #WORLD #MUSIC, #FLAMENCO play
gastmans&morgan
GASTMANS & MORGAN
El eclecticismo de Álvaro Gastmans está más que demostrado. Lo de este músico hispano-belga, distinguido personaje de la escena malagueña ahora afincado en Sevilla, es una exquisita fritura repleta de matices, un nutrido cajón de sastre que va desde el pop de satén hasta el garaje punk más guarro e infeccioso o el hip hop evolucionado con acento andaluz (encontrarán su firma en el nuevo álbum del rapero Elphomega). Como muestra de su lado más lacerante, ahí quedan sus diversas encarnaciones al frente de Santos de Goma, Ultrarouge o los incombustibles Hairy Nipples. No obstante, el proyecto que lo trae este año hasta Monkey Week se mueve por otros derroteros más entroncados con la chanson y el pop lisérgico heredero de los sesenta más cinematográficos. Como Gastmans, su proyecto en solitario, ha editado varios elegantes álbumes repletos de trucos propios de un one man band curtido en todo tipo de plazas. ‘Bruit en images, su último trabajo, es una obra conceptual pergeñada al alimón con el arreglista y compositor norteamericano Drew Morgan, un proyecto ideado para ser escenificado manteniendo todos los sentidos en alerta. En pocas palabras, se trata de un trabajo de deconstrucción del repertorio de Gastmans acompañado por algunos petits trésors del cine mudo, piezas raras y poco habituales realizadas por iconoclastas del nivel de Duchamp, Man Ray, Buñuel, Dreyer o Renoir. La renovada “chanson” francesa de este músico malagueño transita hacia territorios experimentales, dejando a un lado la ortodoxia del pop e incorporando texturas y arreglos de música clásica contemporánea con apoyo de su socio el señor Morgan. Algo así como unir a Warren (The Dirty Three, The Bad Seeds) Ellis con Gary Numan para firmar un score synth pop para Nicolas Winding Refn. La incorporación de los video artistas Dori&Grey supone el punto de distinción que finalmente necesitaba este peculiar acercamiento al surrealismo más sonoro. #CHANSON, #POP play    
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FURIA TRINIDAD
Poseedores de una de las puestas en escena más impecables de la escena rockera nacional, lo de Goli SuperSummer (impersonator de Black Francis en versión gaditana) y Nur Wong (suerte de Kim Gordon a lo spaghetti western) es como una gota que no cesa. Concierto a concierto (y realmente llevan muchos cargados en las alforjas), el cuarteto Furia Trinidad ha ido abriéndose un hueco en la escena nacional, a la chita callando y con el mazo dando. Su rock polvoriento y encabritado configura actualmente un subgénero dentro de la escena independiente nacional, y ellos han sabido aprovechar esta peculiar idiosincrasia. Algo así como si The Pixies se decidieran a componer una banda sonora para Sergio Leone bajo la supervisión de John Covertino. Su imponente álbum de debut, Listen To Phenomenal Western Combo, fue un crepitante viaje por el rock fronterizo que adoptaba hechuras de verdadero drama eléctrico cuando se trasladaba al directo. Un auténtico espectáculo repleto de latigazos sónicos y encubierta sensualidad punk. ‘She and the Sunshine’, su segundo trabajo grabado en los estudios de Paco Loco, ha contado con la colaboración de Martin Wenk (Calexico), una declaración  de intenciones donde se mezclan arrebatadores riffs cinematográficos, vientos de inspiración mariachi y un dechado de folk-rock crepuscular que haría las delicias de los inefables Tarantino y Robert Rodríguez. Centauros del desierto rebozados en salmuera. #ROCK play
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CRUDO PIMENTO
“No podemos esperar nada de ellos porque jamás harán lo que intuyes que podrían atreverse a hacer”. Con estas palabras definía Nacho Serrano en Mondo Sonoro al dúo murciano Crudo Pimento, una formación a la que la palabra fusión le queda bastante corta. Y es que Inma Gómez y Raúl Frutos gastan dos personalidades poliédricas como pocas en su generación. Son perros verdes y hacen gala de esta particular naturaleza justo ahí donde lo que predomina es la norma. Porque son capaces de abrazar tradición y experimentación a partes iguales, avanzando con una falta de prejuicios  inusual por estos lares. Unos iconoclastas capaces de moverse con soltura por esa zona muerta a medio camino entre la orfebrería del lutier y la sordidez del black metal. Robert Johnson, Valderrama, Brujería, Black Sabbath, Antonio Molina, Carcass, Skip James, Venom, Héctor Lavoe,  Phil Anselmo… Blues, punk, flamenco, cumbia, grind-core, copla, death-metal… Estos tipos son una auténtica batidora de influencias.  No lo duden, probablemente estemos hablando de una de las formaciones más personales e irreverentes de la actual escena pop-rock nacional. Si en sus primeros álbumes se destapaban como una atípica trituradora de influencias que iban desde el sur de los Estados Unidos hasta el folklore antillano, pasando por el son jarocho de Veracruz, el punch mortal de Napalm Death o el avantgarde del Captain Beefheart más experimental, su flamante ‘Teleiste Mouska’ se abre hacia técnicas en las que predomina el sampleo como método de construcción musical. Entre sus nuevas canciones podemos encontrar ecos raperos, del metal extremo o del mento jamaicano (un género precursor del ska), guiños a un Ray Heredia ruidista e incluso un salve tradicional típico de las huertas de Murcia. Como encajar a Howlin´ Wolf dentro de un avispero y obligarle a  repasar toda la discografía de Black Flag. Se antoja atípico, ¿verdad? Pues ni se imaginan cómo suena esto en directo. #ROCK, #EXPERIMENTAL, #METAL, #AVANTGARDE play  
fuckaine
FUCKAINE
Pareja de hecho busca apostillarse en lo más alto de la escena art-rock nacional con la rotundidad de un AT-AT preñado de Stormtroopers. Ya su nombre, ocurrente juego de palabras entre el hartazgo y el chute en la cabeza, es toda una declaración de principios: sin frenos, con el amargor del gusano arañando la garganta y toneladas de energía acumulada desatándose como un contenedor de PVC en plena combustión. Señalen en rojo a Fuckaine, porque oirán hablar de ellos y mucho. ¿Banda de moda? Ya lo es. ¿Un soplo de aire fresco en la escena pop-rock nacional? No lo duden. La banda la forman Tábata Pardo (bajo, sintetizadores y voz) y Fran Meneses (guitarra y voz), a los que en directo se les une Jota Armijos (Sex Museum, Comando 9mm) a la batería y desde sus inicios más vinculados al noise-rock ha ido evolucionando hacia una suerte de psicodelia anguloso y resbaladiza perfecta para acompañar cualquier after party que se precie. Su fórmula: un revoltijo de post-punk intrépido y electro-pop atropellado molestando (o deleitando) como un dedo en el culo. Busquen guiños de complicidad con The Horrors (a los que sabotean un sample en el incisivo corte ‘Hooray’), !!!, Holy Fuck, DEVO, Flaming Lips, ABBA, Madonna,  una sugerente receta de regusto cool cuyo emplatado rememora los momentos más sexy de Kim Gordon y Thurston Moore, el R&B de última generación, el tropicalismo sci-fi de Animal Collective o ese post-rock de videojuego embadurnado en Petazetas de The Suicide of The Western Culture. #POP, #PSICODELIA play
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LOS ATAÚDES
La aspereza es el signo inequívoco que define el nuevo proyecto de Carlos Jimena (Guadalupe Plata) y Javi Chotacabra (Los Terrys), un tándem que sostiene con mano de hierro y marcialidad germana un particular mensaje acuñado a medio camino entre los capítulos más escabrosos de la Úbeda canalla y ese costumbrismo oscurantista de navaja y lupanar tan afín al imaginario fantasmagórico de Juan Rulfo. Celos, alcohol, cigarrillos y guitarras crepitantes engordan la propuesta de Los Ataúdes, una suerte de reinvención de todos aquellos lugares comunes en los que décadas atrás coincidieron iconos del psych-blues y el garaje patilludo del calibre de The Morlocks, Count Five o Screaming Lord Sutch. Reduciendo la banda a su mínima expresión (guitarra y batería), el dúo jienense nos avanzó hace unos meses un EP de título taxativo (‘Primer clavo’) en el que se exponían las fuentes de lo que ya se antoja mucho más que un proyecto paralelo: por esta necrópolis rural asoman Los Spacemen 3 más ariscos, los Cramps más pulposos, los Love & Rockets de ‘No Big Deal’ o incluso aquellos Jesus & Mary Chain abruptos y surferos de los comienzos del noise. Brujería, curvas peligrosas y mitos de la España encorvada retorciéndose entre ritmos vudú y riffs tan herrumbrosos como una guillotina de segunda mano. Canciones como ‘Payo y gitana’, ‘Reanimador’ o ‘Mujer equivocada’ nos destapan toda una cosmogonía Serie B por la que gravitan desde las viejas viñetas del tío Creepy hasta las peores muecas del “master of horror” Mr. Vincent Price. Tengan mucho cuidado, porque los Ataúdes destilan peligro, alevosía y nocturnidad; una suerte de Dúo Dinámico venido del más allá que hará las delicias de los fans del horror-punk y el rock más cáustico e infeccioso.#PUNK, #BLUES, #SWAMP, #ROCK play    
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PERRO MOJADO
“Es la solución al histórico problema granadino con el auténtico punk'n'roll”. Así se auto definen en su Bandcamp los integrantes de Perro Mojado, como una respuesta impetuosa al inmovilismo pop que según ellos lleva imperando en la ciudad del Sacromonte desde hace décadas. Pero detrás de este trío de armas tomar hay mucho más que una concatenación de vicios propios del rock atropellado de los setenta. Perro Mojado también saben sonar oscuros, pantanosos e impregnados de ese brío rebozado en chorros de fuzz con el que despuntaron en entre finales de los ochenta y comienzos de los noventa bandas del pelaje de The Gories, Mudhoney, The Dirtbombs, Thee Milkshakes o The Dwarves. Malcarados y ariscos, no hay duda de que los de Granada nos devuelven el envite de formaciones clásicas como The Sonics, The Cramps, The Stooges o The Deadboys, pero lo logran de una manera fresca y renovada, haciendo alarde de una efectiva puesta en escena donde el sudor no está reñido con la elegancia, cubriendo todo el espectro del punk entendiendo la etiqueta más bien como un anti género  que como un manual de usos y automatismos. “Sus riffs y sus flatulencias de speed son el sismógrafo de esa otra escena granadina”, apuntaba recientemente la crítica desde las páginas de Mondosonoro. No en vano han sido definidos como los Guadalupe Plata del punk callejero, una suerte de esputo “trash & boogie” que ya se ha codeado sobre los escenarios con bandas como Thee Oh Sees o los míticos Morlocks. Tras dos discos inflados de oscura agresividad y efluvios del pantano, Perro Mojado aterrizan este año en Monkey Week con un nuevo EP bajo el brazo, el retorcido ‘Crónica del espanto’ (Clifford, 2017), una colección de canciones que se acercan peligrosamente al psychobilly arrollador de The Misfits, Guana Batz, Social Distortion  o The Meteors. #PUNK, #ROCK, #PSYCHO play
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TERRY VS. TORI
Lo de Erica, Manuel y José es un secreto a voces: he aquí una de las bandas andaluzas con mayor proyección internacional. Con apenas un Ep auto editado, el homónimo ‘Terry Vs. Tori’, los sevillanos nos pusieron sobre aviso de una emotiva reinvención del “UK touch” de finales de los ochenta. Haciendo gala de una peculiar sensibilidad a la hora de desencadenar melodías adictivas a caballo entre los momentos más inspirados de Johnny Marr y un Bradford Cox pletórico de endorfinas, las canciones de estos sevillanos se retuercen perezosas y sensuales entre chorros de leche solar y kilos de reverb, replicando historias infladas de dinámicas agridulces, cuentos urbanos que invitan a soñar con un intenso orgasmo veraniego en el asiento trasero del coche mientras suena de fondo un grandes éxitos de The Sundays. Melancolía lírica y riffs en duermevela coronan una suerte de dream pop marca de la casa que, en su nuevo EP (ojo con el flamante ‘Leap Day’, que es cosa fina) conecta directamente con los mejores momentos de The xx, Everything But The Girl o los coetáneos Desperate Journalist. De Lush a Beat Happening, pasando por The Heart Throbs, Wild Nothing, Cocteau Twins o Pale Saints, Terry Vs. Tori resuelven todas sus deudas con el after punk y el shoegaze de una manera limpia y emocionante, como un respetuoso y sincero homenaje a escuderías de la talla de 4AD, Too Pure, Bella Union o Creation. #POP, #PSICODELIA play  
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PEDRO LADROGA
“En 2013 Pedrito sacó un disco que suena a banda sonora de la Game Boy, casi chanante si no fuese porque se mea en cualquier producción de hip hop editada ese año en España”. Así despachaban en la Vice española al responsable de anti hits del calibre de ‘Pool’, ‘Acostumbrao a sufrir’, ‘Ke Kiere Ase/ Ke Kie’ o ‘Joderme (sin querer)’, cuatro perlas negras que nos servirían para ejemplificar una flamante producción repleta de guiños a los videojuegos, el trapicheo, las marcas de ropa y las resacas mañaneras. Probablemente nos encontremos ante uno de los estetas más imaginativos de la nueva escena rapera nacional. Pedro LaDroga, con su halo siniestroide y esos ojos dilatados a lo Candy Candy, es sinónimo de irreverencia urbanita, colorido punk y militancia freak; uno de los productores más efervescentes y vitaminados del momento, gurú de la generación post millennial y valedor de una imagen de francotirador de la palabra que se articula en el netlabel colectivo LaDroga Lab, cuartel general de toda una comunidad de activistas del trap sevillano donde Pedro comparte micro con Nerbi, Bloody Shao (Final Trágico) y Ácido P. Su discografía es inabarcable y está repleta de subgéneros, claro síntoma de una incontinencia creativa que ha calado hondo en las redes sociales. En su música se mezclan los clichés del consumismo de principios de siglo con la influencia del trap del sur de Memphis, todo esto aliñado con un mejunje creado a costa de beats ambientales, guiños vaporwave, frases como puños y litros de oscurantismo witch house. Metan en el mismo saco un poco de breakbeat, algo de R'N'B futurista y mucha coña chip tune y obtendrán una mezcla explosiva que lo mismo destapa samplers de Street Fighter, bases mongoloides, ritmos abisales o letras afiladas como navajas. Entre el primer Meneo y C. Tangana o como mezclar a Pxxr Gvng con el nihilismo de Balam Acab. “Yo no duermo, yo esto lo tengo todo el día en la cabeza”. Más claro imposible. #TRAP, #HIP HOP play  
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BASANTA
Al misterioso quinteto de Vigo le basta apenas unos acordes (los que coronan esa fibrosa oda a la revolución mental titulada ‘Legión’) para que suenen todas las alarmas: Basanta han llegado pisando fuerte. Como un titán milenario que se desentumece tras siglos en hibernación, los gallegos comienzan a acaparar todas las miradas con apenas un Ep auto editado (‘Maqueta nº 1’) y algunas apariciones en público que los sitúa en el top del nuevo psych rock patrio. ¿Será por culpa de su estética ocultista, de la obsesión por ocultar la identidad con esas máscaras dignas de un antiguo culto animistas? Resultaría demasiado fácil excusar el revuelo causado por Basanta con el simple hecho de utilizar seudónimos como Sol, Azufre o Tierra. Porque en las tres canciones que hasta el momento se han sacado de sus túnicas hay bastante músculo. Rotundos, épicos y tocados de llenos por el sentimiento atávico de bandas míticas como Jefferson Airplane, los cinco vigueses nos proponen un pepinazo de vigoroso rock alternativo coreable y disfrutable en comunidad. Políticamente correctos en cuanto a sonido, cumpliendo el canon indie sin arrugarse y marcándose textos en castellano que encajan en el imaginario de los fans más místicos de Lori Meyers, la banda las tiene todas consigo para acabar convirtiéndose en toda una sensación. Y a pesar de todos esos tics tan sobados, Basanta se antojan la respuesta necesaria al vacío que separa a Vetusta Morla de My Expansive Awareness. Robustos, psicodélicos, como unos Screaming Trees a la española o unos Doves galleguiños. O como si los chicos de Maga hubieran pasado un lustro encerrados en un internado oyendo a The Soundtrack of Our Lives. Su flamante álbum de debut grabado en los estudios de Paco Loco es la excusa que los ha arrastrado este año hasta Monkey Week. #ROCK, #PSICODELIA, #FOLK play
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MS NINA
Jorgeline Andrea Torres, más conocida como Ms Nina, saltó al ring en 2015 con una estrofa explícita y directa como un corte de mangas: “Soy una princesa y no una guarra”, frasea en ‘Chupa chupa’, primer proto hit de esta argentina afincada en España. Aquella rotunda declaración de intenciones pergeñada junto al productor Chico Sonido fue el comienzo de un fenómeno. “Te gusta cuando llevo minifalda y sin tanga enseñando la fritanga”. ¿Demasiado explícita? Quizás. O puede que no. El peor dolor de cabeza para miles de machistas y feministas de pro conseguía dinamitar, con apenas siete palabras, a todo un género dominado por “el hombre” como es el reggaetón. Fuerte, deslenguada, sexy y sin miedo a jugar con pólvora, ella es la auténtica princesa del extrarradio, la chica que borró del mapa el “ola k ase” con un taxativo “claro que sí guapi”, claim definitivo de la tele basura. Pues sí, Ms Nina es la responsable de la pegadiza sintonía del anuncio que colocó a la APP Chicfy en el TOP del fenómeno startup. Nº 1 de Spotify en apenas una semana, todo un logro. Despacito, suavecito, como una corredora de fondo, sin demasiada prisa por doblar los billetes pero con las ideas bien claras. Así se mueve la Xena del polvorín trapero. “Cuando me preguntan si lo hago gratis, claro que no guapi”, canta en ‘Tu sicaria’, una oda al trapicheo de barrio producida por los gaditanos Beauty Brain, máximos exponentes de la spanish trap mafia y responsables del pepinazo ‘Danger’, donde Jorgeline lidió con la guasa sureña de Space Surimi. Cuesta hablar de esta joven guerrillera sin que salten las chispas. Sus canciones, pura exaltación de la magnificencia kitsch, dejan ver las raíces latinoamericanas removiendo estilos como la cumbia, el dembow o el electro latino, ritmos bailables pespuntados con letras pegadizas y reivindicativas, a medio camino entre una pelea de perros y una redada en mitad de un descampao. Shorts, medios pollos, traseros agitados, perreo y gatitas en celo. Como inyectarle gasolina a un avispero y colarlo en el buzón de Ada Colau. Su producción musical es un rosario de hits bajunos, hostias de la talla de ‘No Eres Bueno’ (grabada junto a La Favi), ‘Con mis niñas’ (donde colaboraron Khaled de PXXR GVNG y Bad Gyal) o ‘Papi dime aver’ (con Bea Pelea y La Zowie como aliadas). Papasitos y mamasitas del planeta indie, aquí tienen a su nueva Cleopatra del urban pop. Que la disfruten. #REGGAETON, #TRAP play    
escorpio
ESCORPIO
Basta una primera escucha a ‘Chica de azul y negro’, single de presentación del flamante ‘Renacidos’, para acabar atrapado como una mosca en diesel dentro del particular microcosmos de este trío mallorquín. Su sonido retro y las oscuras maneras de las que hacen gala conectan directamente con los ochenta de Golpes Bajos, Desechables, Décima Víctima o Parálisis Permanente. Y curiosamente, con todo este montón de deudas echadas a las espaldas, Escorpio consiguen sonar personales. Detrás del proyecto se aposta el ínclito Toni Cobreti, músico polifacético y compulsivo devorador de discos conocido en la escena balear por haber comandado diversas formaciones de rock underground, entre ellas los expeditivos The Last Dandies. Lo de Escorpio es una vuelta al pasado en toda regla, un viaje dos décadas hacia atrás con el Delorean preñado de discos de Bauhaus y un buen lote de laca Nelly escondido en el maletero. Tensos, vaporosos, siempre en el límite entre el estallido y la contención, Cobreti y los suyos nos devuelven todos los tics del after-punk clásico con las solvencia y la contundencia de quienes entienden las reglas de este juego que algunos denominan homenaje. Cortes como ‘Martes’ ‘Tempestad’ o ‘Población muerta’ harían palidecer de envidia a contemporáneos del nivel de Savages, Preocupations, Protomartyr o Cult of Youth. Un dechado de ambientes cortados a navaja, retorcidos juegos de riffs, percusiones tocadas por algún extraño sentimiento tribal, teclados ectoplásmicos y melodías proyectadas hacia delante como en una vieja película expresionista. ‘Sé veloz’, una de sus primeras canciones editadas, se antoja la más digna heredera de la inmortal ‘No mires a los ojos de la gente’, máxima inspiración del señor Germán Coppini y auténtica cruz de guía para un puñado de canciones defendidas a dentelladas por esta joven formación de nombre esotérico, una banda que no hace ascos a rescatar a antihéroes del pasado (Gabinete Caligari, Los Coyotes, Deribos Arias) con tal de edificar su propia y fibrosa muralla de nervio y músculo. #ROCK, #POST-PUNK   play  
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ALIEN TANGO
“Proveniente de las costas mediterráneas pero de exótico plumaje, el joven Alien Tango (antes Alien Reverend) irrumpe como uno de los seres más refrescantes e inclasificables de la nueva psicodelia, tan bizarro como adaptado a las exigencias más sofisticadas del pop”. Del glam rock al drone latino, pasando por la música oriental y el pop “lísticoespialidoso”. He aquí el proyecto de Alberto García Roca, una maravillosa confluencia de esquizoide sensibilidad pop y pringosa reminiscencias lisérgicas. Muy atentos a lo facturado por este murciano residente en Valencia, algo así como una bacanal de gominolas, champán y MDMA en casa de Wayne Coyne con los tipos de Ween de azafatos y el Beck de ‘Midnite Vultures’ encargado de la barbacoa. Lo de este joven es pura asunción de influencias, desde el pop psicodélico de los setenta a la música centroeuropea, pasando por el funk, la electrónica más amable, el pub-rock o el surf. Un ‘Magical Mystery Tour’ con Entrance haciendo las veces de Sgt. Pepper y Prince (el del ‘Black Album’) trajinándose a los Superfurry Animals dentro de la bola rodante de los Flaming Lips. Disfraces de súper héroes, latigazos power-pop y una puesta en escena de reinona a medio camino entre un Robbie Williams spaghetti western y un Mika obsesionado con Ravi Shankar. Si quieren acabar enamorándose de él, busquen su EP ‘Supernatural Mango’ en bandcamp. Podrán comprobar cómo la locura puede acabar resultando un sano bálsamo contra el inmovilismo del indie. #POP, #PSICODELIA play
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EL LADO OSCURO DE LA BROCA
En la monumental Zamora se gestó hace unos años la base de un huracán de nombre enigmático y sonido arrebatador. El lado oscuro de la broca, rocosa formación endeudada con el shoegaze más abrupto y explosivo, lleva en activo desde 2008. Esto supone casi una década pespuntada con la publicación de diversos singles desperdigados por Internet y dos magníficos discos que vibran como el culo de una avispa entre zumbidos y latigazos sónicos, trabajos coherentes con los principios definitorios del noise al uso que, a la chita callando, han ido generando un culto que ya comienza a ser de dominio público. Su obra clave hasta el momento lleva el ilustrativo título de ‘Poderosa’, una incendiaria colección de canciones tierra-aire que alinea al quinteto castellano justo en el mismo nivel de otros orfebres del paroxismo melódico: hablemos pues de Triángulo de amor bizarro, Disco Las Palmeras!, El columpio asesino o Celica XX, puntos cardinales necesarios para entender la puesta en escena de este bruto mecánico. Cuentan que, huyendo de la modernidad urbana, la banda ha pasado una buena temporada recorriendo en furgoneta las zonas más recónditas de Portugal y su Castilla y León natal, una inmersión en lo rural que ha hecho las veces de maniobra para abandonar los vicios melómanos acompañando la escucha de los grandes tótems del noise y el post-rock (My Bloody Valentine, Mogwai, Telescopes, Swervedriver) con cantares populares y ecos de romería. Su periplo en directo ha dejado atrás un reguero de vísceras apaleadas y tímpanos sangrantes que confirma a estos cinco jinetes del Apocalipsis sónico como una de las propuestas más compactas y rotundas de la actual escena independiente patria. #ROCK, #NOISE, #SHOEGAZE, #PSICODELIA play
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THE ZEPHYR BONES
Mientras otros adoradores del reverb utilizan los pedales para disimular la calvicie, estos chilenos afincados en Barcelona logran equilibrar su militancia beach wave soltándose la melena a costa de arreglos vaporosos y sutiles guiños al pop remolón de Beach Fossils, Deerhunter o los primeros Tame Impala. Luminosos y melancólicos, perezosamente psicodélicos y con los pies clavados en la orilla del Mediterráneo, The Zephyr Bones han conseguido viralizar su propuesta con apenas un magnético single (‘Black Lips’, nada que ver con la banda garajera del mismo nombre) y un EP de sonido lo-fi que nos llegó repleto de guitarras laxas y coros remolones (‘Wishes/Fishes’ refundía las enseñanzas de Beach Boys con el trote motorik de los Stereolab más kraut-rockeros). Son uno de los grupos emergentes más comentados de los últimos tiempos y muy probablemente ya los hayan catado en directo junto a  The Suicide Of Western Culture, con los que han estado de gira por todo el país, o en cualquier macro festival de verano que se precie. En caso negativo, no nos queda otra opción que recomendar la propuesta de esta formación agridulce y sutilmente psicodélica, punta de lanza de una flamante generación de orfebres de un nuevo tipo de pop pringoso y sofisticado diseñado con mimo armónico y respeto por la hipnosis, entendida esta como un mecanismo de esparcimiento mental, nunca como una maniobra para epatar. No desentonan, no rompen moldes, pero logran atraparte como el canto de una sirena, obligándote a aparcar la mente a un lado para lanzarte hacia la resaca de una marea inflada de sueños de una noche de verano. #POP, #PSICODELIA play
copycats
COPYCATS
Sin ninguna pretensión, con cero objetivos, los granadinos CopyCats han sacado a relucir su mala follá facturando toda una colección de pildorazos proto punk que refunde los mejores tics de Johnny Thunders, Deadboys, Television y Only Ones. Así sin aspavientos, como quien no quiere la cosa, centrifugando el “angst” adolescente con una magistral mezcla de rabia generacional y actitud con los instrumentos. Unos TOP de la sencillez y la pasión guitarrera que ya con su primer álbum, el impetuoso ‘An Idea Died’, lograron provocar un cierto escozor a público y crítica pergeñando una fresquísima reinvención de un género que hasta hacía poco parecía agotado dentro de nuestras fronteras. Si bien es cierto que lo de Pablo, Jason y Diego no supone un giro copernicano, su propuesta entronca de manera natural con el pulso del rock más afilado y visceral, retorciéndose sin mascaradas por los cajones de saldo de las viejas tiendas de discos de la capital del indie-pop, señalando con el dedo a todos aquellos vinilos polvorientos de The Clash, Replacements, Gun Club y Wipers de sus hermanos. Y lo hacen con la inocencia de quienes con toda probabilidad no hayan escuchado a la mitad de sus referentes. Esto quizás sea lo mejor de CopyCats, esa manera tan casual de sonar tan genuinos, porque ahí está la magia del rock y es precisamente ahí donde se ríen de las influencias y del ánimo por homenajear. En ese vacío que se crea al sonar como alguien a quien no has escuchado del todo es donde se rompe el tópico reaccionario de que "todo está inventado". Su último EP, el efervescente ‘Internet Pirates Will Make Music Prevail’, es  una maravillosa declaración de intenciones cargada de adrenalina y sonido peleón. Una promesa en ciernes. #PUNK, #ROCK, #NEW WAVE play  
mueveloreina
MUEVELOREINA
Los barceloneses Karma Cereza y Joaco J Fox formaron el dúo Mueveloreina hace algo más de un año, una batidora de electro y beats latinos cuyas producciones se retuercen afiladas y peligrosamente ácidas como un cruce urbano y trapero entre la electrónica ravera de Die Antwoord, el pop chicloso de los noventa (Gala, Gorillaz, Modjo, Daft Punk) la M.I.A. más cáustica, el rap a lo Fatal Bazouka y nuevos estetas de la cumbia 2.0 como Dengue Dengue Dengue. Su repentina aparición en redes sociales hace unos meses arrojó una primera perla titulada ‘Cheapqueen’, exótica pieza audiovisual que acabó convirtiéndose en una de las nuevas sensaciones virales de Youtube. Con unos vídeos tremendamente trabajados y un rosario de letras infladas de napalm, Mueveloreina se atrincheran tras un discurso sólido y coherente con unos principios musicales e ideológicos basados en la fusión y la crítica social, rebuscando a su manera en la cochambre para señalar con el dedo y pergeñando un tipo de cultura de club rupturista y combativa. Reniegan del trap nacional y del uso indiscriminado del autotune, aunque sin duda podríamos considerarlos unos de los máximos dinamitadores del género en nuestro país. Cortes como ‘Trapsodia en tu culo’, ‘Universos’, ‘Vivas’ o ‘Défense’ se descuelgan como una colección de sonidos globales que beben de la cumbia peruana de los setenta, el reggaetón, la chanson francesa y el afrobeat. Tan cerca de El Coleta o Cecilio G. como de Yemi Alade, PNL o Yelle, Mueveloreina las tienen todas consigo para terminar convirtiéndose en un fenómeno más allá del culto al metadato. #ELECTRÓNICA, #REGGAETON, #(ANTI)TRAP play
pamplemousse
PAMPLEMOUSSE (FRANCIA)
Está claro que la tradición forja el carácter de la comunidad y estos franceses entienden de sentimiento de pertenencia. En un remoto pedrusco apostado cerca de Madasgascar, varias docenas de acólitos del rock and roll llevan décadas fijando la vista más allá del horizonte, soñando con aterrizar alguna vez en el Viejo Continente. Y aunque Pamplemousse no renegaron nunca del folclore propio del archipiélago mascareño, su música ha aireado siempre la bandera negra de aquel hardcore afilado y cerebral que dominó el underground norteamericano en los noventa. Estos tipos tiran de la impronta de sellos como Touch & Go o Amphetamine Reptile Records y tienen todas las papeletas para convertirse en un fenómeno dentro de la escena underground de Reunión, esa isla perdida en mitad del océano Índico conocida por el público de Monkey Week gracias a sus embajadores Riske Zero. Pamplemousse es un trío incendiario formado por unos auténticos militantes del rock más seco y vigoroso: el guitarrista Nico Magi, la bajista Sarah Lenormand y el batería Yohann Sinapayel. Son jóvenes, punks, diestros instrumentistas capaces de sublimar el poderoso sentimiento de aislacionismo isleño que los azota facturando una mixtura de blues-punk, post-hardcore y sludge-metal inspirado en las viejas azañas de bandas como Helmet, Jesus Lizard, Barkmarket, Unsane, Fugazi, Melvins, Today Is The Day o Halo of Flies. Nico Magi, conocido productor reunionés, es el encargado de moldear la poderosa estructura que cimenta el proyecto, un bruto mecánico formado por una tremebunda y efectiva base rítmica, un despliegue de riffs encabritados y una voz que ejemplifica la tensión de estos años que vivimos peligrosamente. #ROCK, #HARDCORE, #PUNK, #SLUDGE-METAL   play
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NATHY PELUSO
Como una batidora de géneros con querencia por el hip-hop al ralentí, así se nos destapa esta argentina afincada en Madrid, una auténtica ensambladora de estilos dispares que ya ha sido nombrada “artista revelación 2016” por los rastreadores de cabeceras como Tentaciones, Noisey o Beatburguer. Como otros artistas de su generación, Nathy Peluso arrancó colgando covers de viejos clásicos en su canal de Youtube. No soñaba con ser una influencer, pero sí que aprendió las reglas del negocio cuando ya no hay estructura, jugueteando con el soul y el R&B, parafraseando a Caetano Veloso al abrigo de su webcam, gastando look ochentero, etiquetando a los colegas e improvisando conexiones entre Ray Charles y Atahualpa Yupanqui. Todos estos lugares comunes fueron su religión hasta que hace algunos años el rap se cruzó en su camino. Considerada una de las artistas underground con más proyección de nuestro país, la señorita Peluso ya no necesita versionar a sus ídolos en Internet para conseguir likes. Su trabajo junto al productor Odd Liquor la ha catapultado hasta una situación de auténtico privilegio, un punto de relativa invulnerabilidad raro en alguien tan joven. La hipnosis de la música que factura, una narcótica vuelta de tuerca al dub, el soul y el urban-pop más sensuales, proyecta el mismo universo lírico que los grandes héroes del Bristol brumoso; un decálogo sonoro plagado de símbolos, bases gomosas y ritmos abisales, casi líquidos, encadenados en una revolucionaria forma de hacer música negra tirando de recursos que cabrían en una Raspberry Pi. Misticismo, tecnología y crítica social, las claves que propone la nueva reina del hip-hop en castellano seducen a indies y traperos con la solvencia con la que otrora Massive Attack rompió las reglas del juego de las etiquetas. He aquí el presente, rotundo e inevitable como la declaración de Hacienda. Porque Nathy somos tod@s, aunque todavía no nos hayamos dado cuenta. #HIP-HOP, #TRIP-HOP, #DUB play
elphomega
ELPHOMEGA
Elphomega es Sergio Albarracín, y no al revés, porque lejos de antojarse una marca diseñada para ocultar al individuo, el seudónimo con el que el MC malagueño despuntó hace décadas es apenas la carta de presentación de una personalidad mucho más rica que lo que suele traducirse de cualquier alias afiliado a una posse. Rapero, escritor e ilustrador, el joven Elphomega inició su carrera en la escena andaluza oficiando como letrista en la sombra para Nazión Sur, con apenas 14 años, iniciando un proceso de construcción artística que terminó posicionándolo como uno de los artistas urbanos más personales del rap en castellano. Tras publicar cuatro discos largos y realizar diversas colaboraciones con estetas de la lírica callejera como Hablando en plata, Violadores del Verso, Frank T o Jotamayúscula, Elphomega ha terminado personificando el santo y seña del nerd hip-hop, ese estilo dominado por el fikismo ilustrado en el que se cruzan cómics, series y ciencia ficción en una rocambolesca puesta en escena de todos los vicios confesos con los que Sergio pierde el norte. Con un pie puesto en lo fantástico y el otro en el extrarradio, su propuesta juega a alejarse de los tópicos del rap, afilando el acento andaluz y proponiendo un proceso de abstracción fantástica que serpentea entre viñetas de papel satinado, parkings de centros comerciales y viejos polígonos industriales. Su alianza con Piti Elvira (guitarrista de Standstill) ha arrojado una memorable colección de canciones más experimentales y una plataforma musical diseñada ad hoc, Navaja Suiza, sello con el que ha editado títulos tan memorables como ‘Catarata’ (2014) o ‘Nebuloso’ (2016). Sí, he aquí un rapero atípico, capaz de narrar la historia de su doble bizarro a ritmo de electro pop, montar una exposición de grafitis o publicar un libro de relatos de aire noir como ‘Váyanse a casa, aquí no hay nada que ver’. #RAP   play
svper
SVPER
Caballos alados sobrevolando kilómetros de campos magnéticos, avanzando con los ojos como Candy Candy por encima de un mar de corrientes analógicas y montañas de MS-20. Conozcan la perfecta banda sonora para la serie animada ‘Hora de aventuras’. O la versión lo-fi del kraut alemán más sintético. El mundo de Svper, antes llamados Pegasvs, es un cúmulo de guiños a la fantasía y el retro futurismo musical. Un delicioso caramelo envenenado, sintético y crepitante, de los que te dejan la boca dormida con el mismo extraño hormigueo que genera posar la lengua sobre un cable pelado. El proyecto de pop definitivo que defienden el asturiano Sergio Pérez y la argentina Luciana Della Villa asomó a la superficie en 2011, con solo tres demos colgadas en su Soundcloud y un magnífico videoclip (‘El Final de la Noche’) realizado por la gente de Canada. Con apenas un par de guiños como carta de presentación, el dúo barcelonés terminó siendo considerados por los medios especializados uno de los mejores grupos noveles de 2012. En su disco de debut (‘Pegasvs’, 2012) la banda se sumergió en la electrónica contracultural de la Alemania de los setenta; pop de laboratorio, brumoso, abstracto y absolutamente endeudado por el motorik beat del maestro Klaus Dinger. Sintetizadores analógicos y aparatos de cinta al servicio de profundas texturas sonoras, canciones planeadoras que invitan a fantasear con un cruce perfecto entre Can, Hawkwind, Air y Stereolab.  Tras tres años girando por Europa, Chile, Argentina, México y EE. UU, Svper se encuentran preparando su segundo disco, otra vuelta de tuerca a una de las propuestas más personales del pop nacional facturado en el último lustro. #POP, #ELECTRÓNICA, #KRAUT play
bifannah
BIFANNAH
A caballo entre Londres, Galicia y Madrid, Bifannah ya se erigen la respuesta hispana a la nueva ola psych anglosajona. Seguidores de la cadencia moody garajera,  la psicodelia británica y el freakbeat de finales de los setenta, el cuarteto lo integran miembros de otros conocidos defensores del pop caleidoscópico como fueron Mvnich, Avispa o Wild Balbina. Su primer EP no hacía ascos a refundir expansión mental y tropicalismos en una mescolanza de rock psíquico y pop volátil de tradición vintage, un sugerente rescate de ese estilo sinuoso y poliédrico que hasta hacía poco parecía haber quedado relegado al olvido en nuestro país. ‘Maresia’, su flamante debut largo, les ha situado en el primer plano de la escena retro europea, llegando a abrir shows para coetáneos como los californianos Allah-Las y Mystic Braves. Fieles al dictado del fuzz, Bifannah respetan cada uno de los modismos propios de la escuela Nuggets: obsesivas notas de farfisa, panderetas, calambrazos guitarreros y melodías hipnóticas y cadenciosas como los andares de Arthur Lee. Haciendo gala de un carácter marcadamente cosmopolita, los gallegos han sido capaces de recapitular la esencia de los recopilatorios de Vampisoul enfrentándola a aquel intento por renovar el género del que hicieron gala las bandas del colectivo Elephant 6. Aquí no encontrarán grandes maniobras de reinvención, porque lo de Bifannah se sostiene sobre el culto obsesivo a una época, una puesta a punto del sonido atlántico (aquí se aposta el realismo mágico de la poesía experimental portuguesa), la psicodelia brasileña y el pop de la costa oeste americana. #PSICODELIA, #GARAJE play
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ESTEBAN Y MANUEL
¿Está reñido el gozo que produce el roce de los cuerpos con la música independiente? ¿Qué hacen unos tipos que facturan cumbia y merengue en un festival con Swans y Princess Nokia como supuestos cabezas de cartel? ¿Demasiado swag entre tanto shoegaze? Lo de este dúo gallego es una rareza, una mutación en la filogénesis de lo latino a través de una irrespetuosa e inesperada reinterpretación del clásico espíritu dominicano y los ritmos típicos de la Colombia tórrida y selvática. En esencia, Esteban & Manuel son unos arqueólogos pero con animadversión por la taxonomía pura y dura. Destaca la pericia de los de Santiago a la hora de reducir los ingredientes que dan cuerpo a la salsa y el electrolatino hasta su mínima expresión. También su afán por proyectar géneros en principio alejados de la música contemporánea hacia un nuevo imaginario post underground, aireando un nivel de descreída excelencia donde lo kitsch termina transformándose de manera inevitable en una excitante maniobra de reinvención musical a través de fogosas deconstrucciones de minimalismo tropical. Esteban & Manuel es un dúo como los de antes pero visto desde la óptica de ahora, así los anuncian en el Bandcamp de La Melona, su agencia. Dos falsos indígenas adictos a los riffs psicodélicos y al autotune. Con una caja de ritmos, un teclado y una guitarra, estos señores combinan en directo sensibilidades y ritmos folclóricos con la óptica del pop lo-fi. Bodas, bautizos, comuniones, fiestas a pie de playa, raves, festivales, campings, chiringuitos o auténticas meriendas de negros, a ellos les da igual el entorno porque en su propuesta solo importan tres cosas: el baile, el cortejo y los planes de conquista. ‘La banda sonora de tu día a día’, su primer disco, es una pequeña maravilla transgénero no apta para fans del metal extremo o el rock escandinavo. Cosas que botan y estados alterados de conciencia. Lo que es ponerse burr@s. #MERENGUE, #LATIN, #CUMBIA, #PSICODELIA play    
palida
PÁLIDA
“Gracias a mis nuevos instrumentos he visto multiplicadas mis posibilidades. Tocando voy conociendo mejor los hipnóticos vericuetos de la electrónica, refinando con cada concierto el noble arte de esculpir en el tiempo”. Todo nace de una obsesión por la hipnosis y la sugestión rítmica a través de asociaciones de ritmos monocordes y narcóticos. En pocas palabras, el resultado es como la psicodelia sintética que se consume en los clubs a media noche pasada por el filtro del dance experimental. El vigués Nelo  es bien conocido en la escena post-hardcore gallega por su militancia como guitarrista en bandas como Durarará!! o el súper grupo Orquesta Metamovida. Nada que ver con esta tendencia manifiesta por la música electrónica que lleva arrastrándole desde finales de 2013 hacia su nueva encarnación artística: Pálida, una propuesta que toma el ambient, el noise, el minimal y el micro house como bases donde colocar las cuatro ruedas de un vehículo expresivo con marcada predilección por el directo. Creador hiperactivo, el gallego lleva varios años (y tres discos) reinventando su dinámica de trabajo, definiendo las señas de identidad de una subcultura tan sobada como necesitada de nuevos enfoques. Puede que ‘The clutch’, tercer largo de Pálida y punto de inflexión en la carrera de Nelo, sea la obra que mejor define su enfoque creativo, una suerte de techno abisal desplegado con la magnificencia de un score diseñado para generar diferentes estados de conciencia, un puñado de canciones repletas de texturas, trucos y glitches, a medio camino entre la IDM y el ambient paisajístico que fue galardonado en 2017 con el Premio Martín Codax de la música Gallega en la categoría de electrónica. #ELECTRÓNICA, #MINIMAL, #DRONE, #DREAM POP play
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LIDIA DAMUNT
Tras un pasado underground al frente de aquella pequeña maravilla country-punk llamada Hello Cuca, la murciana Lidia Damunt acabó desprendiéndose de toda la carga derivada de militar en una banda e inició una carrera en solitario afrontada a dentelladas dentro de un escenario donde, por aquel entonces (hablamos de 2008, año en el que la de La Manga debutó con ‘En la isla de las bufandas’), pocos encajaban que una mujer se dedicara a versionar a Hank Williams en vez de a Nina Simone. La actitud comprometida que Lidia ha mantenido socialmente y esa militancia lo-fi de la que lleva haciendo gala desde sus comienzos han fundamentado la creación de una imagen de férrea artista sin concesiones, hoy marca de la casa Damunt. Han sido muchas idas y venidas, discos publicados, colaboraciones, festivales y sellos avalando el arte arisco y atropellado de la última musa del art-folk en castellano. Un background envidiable como one man girl musculosa e irreductible que recientemente tomó cuerpo en el que para muchos de sus fans (y gran parte de la crítica especializada) es su mejor disco hasta la fecha: ‘Telepatía’, un álbum “pequeñito destinado a crecer en tu corazón”, tal y como lo definieron en la web de música Jenesaispop. Western pop, desangelado y a flor de piel, pergeñado por una agridulce storyteller poco dada a esconder sentimientos encontrados. Cuando menos es más, Lidia Damunt se crece como una de las poetisas urbanas más sinceras y afiladas de la escena pop-rock independiente de nuestro país. Como si Julieta Venegas se hubiera dado un atracón de discos de The Gun Club. #FOLK, #COUNTRY, #POP, #PUNK    play    
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ISASA
La historia de Conrado Isasa es la de los albores del hardcore cerebral en nuestro país. Su paso por los reivindicados A Room With a View es hoy un capítulo destacable de la micro historia de nuestro underground más cercano, un grano de arena más en aquella playa entonces virgen acotada por nombres como los de Aina o los primigenios Standstill. Está claro que el presente de Isasa no sería asumible sin reseñar su pasado, aunque lo que este brillante guitarrista desarrolla ahora se basa más en la contemplación que en la acción manifiesta pura y dura de sus años más salvajes. ‘La cosa’, su primer álbum en solitario tras más de un lustro sin dar señales de vida, planteaba un conmovedor punto de vista basado en el desarrollo de primitivos pasajes atávicos afines a la cosmogonía folk de John Fahey o incluso Jack Rose. Lap steel, banjo y guitarra acústica son sus armas y el resultado una batalla silenciosa por el lado instrumental y cinematográfico de la música norteamericana o incluso del folclore mediterráneo más arraigado y atávico. ‘Los días’, su nuevo disco, refuerza  esa sensibilidad experimental de duermevela, como si The Dirty Three decidieran unir fuerzas a Ry Cooder para generar una música que en palabras de Glenn Jones “surge del interior y es más propia de un domingo por la mañana que de un sábado por la noche”. Blues crepuscular, templado y perezoso, demoledor cuando se disfruta en soledad y con tanta capacidad para hacer viajar al oyente como el motor de búsqueda de Kayak. #FOLK, #BLUES, #EXPERIMENTAL, #INSTRUMENTAL play  
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MURCIANO TOTAL
José Lozano llevaba tiempo seduciendo a sus fans en las redes sociales con un misterioso proyecto primigeniamente llamado Lena y Sema, colección de video-lyrics animalistas con los que el ex Automatics, al alimón con su pareja Elena Molina, terminó dando forma a un nuevo proyecto musical iniciado en un principio como un simple divertimento viral. Murciano total, lejos de resultar una broma inflada por las circunstancias, es actualmente una de las grandes propuestas del sello catalán El Genio Equivocado, una vuelta de tuerca al pop sintético de los ochenta que no deja de nutrirse, desde su aparición en 2012, de notables colaboraciones provenientes de formaciones como Perro, The Yellow Melodies, Klaus&Kinski o incluso Los Planetas. Tras un puñado de demos editadas en casete sin un claro objetivo, fue una versión de ‘Bandera Bianca’ de Franco Battiato la que nos puso sobre la pista de la peculiar idiosincrasia de este tándem magnético. La participación de la pareja en festivales como Primavera Sound o LemonPop y su entrada en el circuito Girando por Salas aceleró la producción ‘Quereres y dejenes’, su LP de debut publicado a principios de 2015 al que le han seguido dos Eps conceptuales (‘Enquinias’ y ‘Cencia’) que han continuando reforzando la peculiar propuesta de la banda, esa labor de espeleología que rebusca entre el costumbrismo murciano más exacerbado y el retro futurismo sintético del synth pop ochentero. Su versión del clásico ‘La torre de Madrid’ de los cartageneros Azul y Negro es el claro resumen de un modelo artístico basado en la nostalgia por el pasado. #POP, #SYNTH-POP play
druso
DRUSO
Ha nacido un nuevo geniecillo del pop psicodélico y todavía ni nos hemos percatado. El gallego atiende al nombre de Druso, un alias artístico que se diría sacado de una novela de Robert Graves, gasta pinta de joven anti héroe de Burger Records y factura una suerte de folk de raigambre sesentera que habría provocado un vuelco emocional al mismísimo George Harrison.  Hábil multiinstrumentista con una demostrada capacidad para hilvanar pequeñas historias cotidianas en forma de píldoras de fácil digestión, Druso ya ha generado cierto revuelo tras la publicación del single ‘Passing Breeze’, adelanto del magnífico EP ‘Being Broke as a New Trend’ con el que el sello Subterfuge ha echado todo la carne en el asador. Su fórmula no es novedosa, pero está compuesta por los elementos necesarios como para calar hondo entre las nuevas generaciones de connoisseurs del sixties folk. Arpegios superlativos, riffs que beben del abrevadero en el que otrora lo hicieron Gram Parsons, The Byrds o The Kinks, un profundo tufillo Beatles y grandes dosis de inconformismo juvenil onda Modern Lovers. Con estos ingredientes, Druso consigue pergeñar un discurso tan magnético y sincero, tan ajeno a las modas y a la supremacía del sonido indie, que ya las tienes todas consigo como para acabar rompiendo muy pronto la barrera de la ignominia mediática. Su sonido lo-fi, perfectamente ubicable en el mismo cajón donde guardamos la obra de King Tuff, Juan Wauters, Woods y Marc Demarco, es la mejor arma de seducción masiva que los defensores del clasicismo pop habrían imaginado jamás. “Estoy deseando ir a los pueblos del mundo a cantar mi canción”, confiesa. De momento Monkey Week ya le ha abierto sus puertas. #PSICODELIA, #POP, #FOLK play
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ESCUELAS PÍAS
Davis Rodríguez y Cristian Bohórquez no son unos recién llegados. Su militancia como agentes del ruido dentro de la escena shoegaze andaluza ha dejado un reguero de feedback a su paso hoy reivindicado por las nuevas generaciones de cachorros del noise. Ahí quedan en la memoria colectiva formaciones del calibre de Blacanova o Sundae, sendos proyectos en los que el dream pop y la psicodelia se imbricaban sobre una peculiar sensibilidad para narrar las cosas del día a día con un curioso enfoque sureño. Escuelas Pías es por tanto la consecuente concreción de un trabajo exploratorio afrontado con mimo a través de las sucesivas reencarnaciones artísticas de sus dos miembros. ‘Nuevas degeneraciones’, el debut de dúo con El Genio Equivocado, se destapó como un inesperado regalo para las orejas más volátiles, una colección de canciones a medio camino entre el post-rock vaporoso de Disco Inferno y los Trembling Blue Stars más intimistas que invitaba a sumergirse en una marea de bases electrónicas pespuntadas con sugerentes arreglos acústicos. Pop sutil, elegante y contemporáneo tocado de lleno por una lúgubre iridiscencia que rememora los años del Manchester de los primeros New Order. ‘Pequeñas desviaciones’, el Ep de Escuelas Pías editado este mismo año, ha terminado de marcar con flúor la bajada al infierno helado de la penumbra de una banda capaz de templar su capacidad para desencadenar melodías en pos de una sincera melancolía tan bella en el fondo como el recuerdo de todo lo que se perdió en el incendio. Historias sobre inadaptados decoradas con lágrimas de plexiglás. #POP, #SHOEGAZE, #DREAM POP   play    
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THE WHEELS
Haber recibido parabienes de Gordon Raphael, productor de The Strokes, no debería hacerles perder el norte, pero es una anécdota que queda realmente bien en una hoja de promo. No es para menos, porque desde que The Wheels asomaron sus cabezas melenudas hace unos años, todas las alarmas se activaron: por fin una banda de raigambre clásica con la suficiente calidad como para crecer de manera sostenible. Vienen desde Mallorca, cargados con todo un arsenal de bombas pop aliñadas con aceite psicodélico y un nombre que invita a pensar en círculo: ¿qué fue primero, el power o el pop? Ya sus primeras maquetas apuntaban hacia una fórmula en la que los grandes estetas de la música de los sesenta (hablemos claramente de John Lennon, The Kinks y The Who) hacían las veces de valedores de aquellos años en los que todo era mucho más luminoso. Una desgastada polaroid folkie con Norman Blake fumando marihuana en la parte trasera de un volkswagen beetle y Gaz Coombes repasándose las patillas. Hay también mucho del T-Rex más lisérgico en The Wheels -temas como ‘Crazy Human World’ nos retrotraen a los años en los que el glam-rock bajaba el tono lúdico para acabar abrazando al folk de lentejuelas-, pero sin pasar por alto un cierto tono mediterráneo que lo embarga todo, pese a haber adoptado el inglés a la hora de narrar sus pequeñas historias en tecnicolor.  El vídeo de ‘Like a little child’ (un collage audiovisual dirigido por Alex Coll) alcanzó los primeros puestos en la lista de ‘Top mejores videos’ de la revista Mondosonoro. En 2017 se sacaron de la manga su nuevo material, continuación del magnífico ‘Born To Fly’, debut que les sirvió para acuñar la etiqueta de “los Beatles mallorquines”. La publicación de su segundo álbum, el m-a-g-n-í-f-i-c-o ‘The Year of The Monkey’ (un título que igual, quién sabe, tiene reminiscencias de su paso por nuestra edición de 2016), ha catapultado con creces a la banda hacia la primera plana del pop independiente latino. #POP-ROCK, #PSICODELIA, #GARAJE play  
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ACID TONGUE
El nuevo proyecto de Guy Keltner (Fox and The Law) podría personificar perfectamente aquella época de viajes sensoriales y pruebas con LSD pregonada por Ken Kesey. Si alguien nos contara que estos tipos nacieron en una comuna familiar afincada en Seattle y que allí fueron pervertidos en su adolescencia tras una prolongada exposición a sustancias psicotrópicas y extrañas técnicas espirituales parentales, probablemente nos lo tragaríamos. Aunque por sus letras se diría que estos chicos han pasado décadas  desayunando cornezuelo en vez de trigo inflado. Tras un extenso periplo recorriendo los Estados Unidos haciendo aquello que solo sabe hacer la basura blanca americana (giras, interminables, atropelladas actuaciones en recónditos clubs nocturnos, sexo a trompicones y sesiones terapéuticas en una vieja yurta mejicana), Acid Tongue han conseguido editar un primer álbum que continúa la senda iniciada con sus primeros Eps editados en casete: una mezcla de rock ácido (de ahí el nombre), garaje luminoso, ecos a la Motown y psicodelia adulterada que entronca con la escuela de bandas de la talla de Strange Boys, The War on Drugs, Black Lips o Sic Alps. ‘Babies’, que saldrá a la venta coincidiendo con su paso por Monkey Week, es caviar para colgados, un cúmulo de imágenes después de la muerte, guiños a una subcultura a la deriva y atracones de riffs robados a Hendrix que supone para la nueva psicodelia post millennial lo que The Strokes fueron al neo punk de los noventa. Profundamente influenciados por el southern R & B, el folk psíquico y el doo-wop, la nueva encarnación del prolífico Keltner como Acid Tongue es una oda a todas nuestras vidas pasadas y a aquellos momentos de fuga mental en los que fantaseamos con volar por entre las nubes. Al igual que Lou Reed, The Growlers, Brian Wilson o Mac DeMarco, su música es una oscura reflexión sobre el amor, la confusión, el satanismo y los pensamientos suicidas que dan la réplica al Gran Sueño Americano. #PSICODELIA, #ROCK, #FOLK, #R&B play
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GO CACTUS
Como los primeros Kings of Leon, los mallorquines Go Cactus son varios hermanos y un primo y aunque no tengan demasiada relación con la conocida banda de Nashville, la apuesta de estos veinteañeros proviene del mismo carácter obstinado por renovar el rock peleón y polvoriento de los albores de la década de los setenta. Habitual en los estudios de Paco Loco, la banda editó el pasado año un EP (‘Hi, We Are Cactus’) que resumía perfectamente los tics de la penúltima revisión del garaje-punk lo-fi, la misma que iniciaron en nuestro país otras cuadrillas de gandules del pelaje de The Parrots, Los Wallas, The Saurs, Los Vinagres, Los Bengala o Novedades Carminha. Aunque Go Cactus sin embargo hacen gala de un cierto academicismo que sin duda los aleja de la inmediatez del hype, proyectando reminiscencias de las viejas glorias del género como The Nomads, The Fleshtones, The Miracle Workers o los míticos Lime Spiders, enfocándose el discurso de la banda más bien en la revisión que en el desparrame beodo. Pero, ¿hay algo nuevo en el cajón de los vinilos? Pues sinceramente no. Lo que aquí se cuece, aunque rico, es un brebaje ya consabido. Pero esto es óbice para encontrar en Go Cactus una lectura fresquísima y vibrante de lo que debería ser el rock adolescente en la época del reinado de Rubén “El Rubius” Gundersen. Riffs infectados de fuzz, melodías epilépticas y sutiles arreglos de vientos decoran esta fascinante representación de lo psych en clave balear. Y ya tienen nuevo disco en camino. #GARAJE, #ROCK, #PUNK play    
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SOLO ASTRA
Estos canarios afincados en Madrid representan la flexibilidad mutante del pop entendido este no solo como vehículo expresivo sino también como bisagra entre géneros. Basta una primera escucha a ‘Exofase’, su debut auto editado en 2015, para entender que lo de Solo Astra es la expansión sensorial: kraut, psicodelia y prog rock en constante vibración, un diapasón untuoso y enrevesado donde se fusionaban tropicalismos, ecos a la Motown, estructuras robadas del hip-hop, regusto orientalista y melodías que buscaban inspiración en los mejores tiempos de The Pretty Things. Un festival  caleidoscópico con Pink Floyd, Boogarins, Santana, Tame Impala, The Brian Jonestown Massacre, Os Mutantes y The Olivia Tremor Control como cabezas de cartel. Aquel pedazo de álbum ácido fue seleccionado por Mondo Sonoro entre los mejores discos del año, alcanzó el estatus de “melocotonazo apadrinado de la semana” en el programa Hoy Empieza Todo de Radio 3 y consiguió el título de banda revelación 2017 según la plataforma de venta de entradas Ticketea. Cuando a comienzos de este año ficharon por Subterfuge y editaron el EP ‘Japanese Food’, el cuarteto se sumergió en una revolución constante, un choque de sensibilidades que, prejuicios a un lado, lo mismo les empujó a telonear a Laetitia Sadier que producir y dar soporte en directo a los príncipes del trap nacional Kinder Malo y Pimp Flaco. Ellos hablan de pop modular, y los medios se deshacen entre halagos cuando la crema ácida que es su música empieza a brotar como chorros vapor wave, maniobra de fisión de etiquetas que no deja impasible cuando la maquinaria se pone en marcha encima del escenario. Un viaje alucinante al fondo de la mente. #PSICODELIA, #POP play    
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FABIAN BRUSK  JAHN
La historia de Fabian Brusk Jahn es la de muchos otros músicos crecidos al amparo del rock más peleón y que terminan recluidos en su propio microcosmos intimista. De un modo u otro la música siempre estuvo presente en su vida, aunque no comenzó a escribir canciones hasta bien entrado en la mayoría de edad. Como vocalista de los intensos Death By Armborst, Fabian encontró un lugar en la escena del punk escandinavo a través de una grandilocuente evolución del hard-rock made in Suecia. Pero la historia no tardó en apagarse cuando los miembros de la banda decidieron seguir caminos distintos. Lo natural para Brusk Jahn fue dejarse llevar por su tendencia hacia el blues beodo y el folk de duermevela y así vio la luz un puñado de canciones que parecía surgir de un drenaje pantanoso al sur profundo de Estados Unidos. ‘Faceless Creatures’, su segundo Ep con Suicide Records, nos proponía una cita con el Tom Waits de ‘Rain Dogs’ o el primer Tim Buckley, una fusión de música tradicional negra, jazz de Nueva Orleans y folk experimental en la onda Nick Drake que lo coloca al nivel de un Elliott Smith con acento europeo. #FOLK, #BLUES play  
texxcoco
TEXXCOCO
Tras su sonada actuación en el festival Fuzzville, un inevitable traslado a Madrid y el consiguiente fichaje con Subterfuge, el combo canario ha logrado, en apenas dos años, situarse en el pico del iceberg que corona la nueva ola del neo punk garajero y saltarín. Como un chasquido eléctrico, así suena Texxcoco, auténticos herederos del latido irreverente que pregonaban los Devo proto adolescentes. Lo de Adriana Moscoso, Joshua Delgado, Cristian Muñoz y Héctor Pérez no esconde trampa ni cartón: su fórmula es una mixtura de ruido y color, angst generacional, derrapes en bicicleta, litros de cerveza derramada e incitación a la fiesta, presupuestos estéticos y aspiracionales que entronca con las viejas bandas de surf instrumental, el pub rock más alocado y la new wave pasada por el filtro de The Rezillos. Ellos hablan de grunge caótico, pero lo de este cuarteto dista mucho de aquel sentimiento nihilista de los noventa. Porque aquí hay mandanga, movida de la buena, fiestas togas y concursos de camisetas mojadas; un cúmulo de no tan buenos propósitos que tras un EP y un single editados con Clifford Records, toma forma de dedo en el ojo con su flamante nuevo single, ‘Luciferando’, ya con Subterfuge y apuntando claramente a hit de la temporada. Como The Breeders pero con un chute de Jägermeister en vena. #PUNK, #GARAJE play    
camellos
CAMELLOS
“Ejecutivos y runners con una vida más química que Ozzy Osbourne, becarias que rozan la esquizofrenia, moda salida de cubos de basura, el orgullo de ser gilipollas, niños bien que se sienten bendecidos o carteros con la fresa carcomida conforman un trabajo agreste donde los haya”. Así presentan a este cuarteto madrileño de dos jorobas, verdaderos cronistas de lo cotidiano que lo mismo señalan a los años de la Movida irreverente (la de Siniestro Total y Derribos Arias) que al ya lejano punk-pop destartalado de los añorados Patrullero Mancuso. Letras que retratan con mordacidad estos tiempos de desquicie informativo, composiciones que no entienden de dobles lecturas y buscan un valor en la mugre y un manifiesto cinismo que se diría importado desde las páginas del Hola o del Sálvame Deluxe, con Kiko Matamoros gastando bigote a lo Billy Childish y María Patiño de farra con La Banda Trapera del Río. Puede que los hayan encajado en el mismo saco que sus coetáneos Los Nastys o The Parrots (ese espacio donde cohabitan el surf alcohólico y el garaje-punk pegajoso), pero lo de Camellos se vertebra sobre una cualidad mucho más peligrosa: la cáustica ironía de quienes ya han claudicado ante una vida que es una pura estafa. Una fresca, inteligente e irrespetuosa puesta a punto del espíritu del 77 trasladado a los años de Tinder e Instagram. Unos tocapelotas que no podrían haberse buscado mejor nombre para plantear sus ganas de remover conciencias. ‘Embajadores’, su flamante álbum con Limbo Starr, apunta maneras de clásico del troleo. #PUNK, #ROCK play
noia
NOIA
Gisela Fulla-Silvestre proviene de un entorno facilitador en términos de creatividad y pensamiento. Hija única de una pareja de activistas intelectuales, la catalana ha convivido casi toda su vida bajo las atentas miradas de un padre de izquierdas contrario a la dictadura franquista y una madre pionera en el campo de la psicología infantil. Una postura vitalista y revolucionaria que se tradujo en un desmedido amor por la música como vehículo de expresión contestataria. Con estos antecedentes y tras un traslado a Nueva York ya completados unos estudios de composición cinematográfica, Gisela terminó abrazando la abstracción y el vértigo a la hora de acercarse al fenómeno pop, un paso de gigante que terminó provocando el nacimiento de Noia, proyecto de experimentación electrónica que bebe de fuentes tan dispares como Kate Bush, Zola Jesus, Tori Amos, Florence and The Machine o la Björk de ‘Biophilia’. ‘Habits’, su primer Ep editado en 2016, soltaba amarras embarcándose en un viaje sinuoso a lo largo de un mar de sintes acuáticos y ritmos de tradición vapor wave. Un score sensual y multiforme replegándose una y otra vez sobre sí mismo como una ameba en pleno éxtasis de fagocitos. Canciones inspiradas en el dancehall, el R&B digital o hasta la música tropical, cantadas a medio camino entre el inglés y el castellano, “música maximalista o barroca en la forma en la que se trabajan el sonido capa por capa”.  Y aunque Noia escribe sus canciones desde un estado mental brumoso, su música es a la postre un juego de experimentación accesible cuando alcanza la superficie, tanto para el oyente casual que busque una experiencia diferente en sus auriculares como para todos aquellos fans serios que exigen acercamientos más profundas en su relación con el pop. #POP, #ELECTRÓNICA, #R&B, #CHILL WAVE play    
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ALL LA GLORY
He aquí un caballo indomable galopando hacia una suerte de folk-rock de inclinación nuevaolera. Formados alrededor del tándem Juano Azagra (ex líder de Bombones e incansable melómano dueño de la mítica tienda de discos Record Sevilla) y Pilar Angulo (cruce de Debbie Harry y Chrissie Hynde a la andaluza), All La Glory llevan varios años evolucionando desde unos inicios más ligados a la raíz americana hasta una suerte de power-rock musculoso que los ha arrastrado por algunos de los festivales boutique más importantes del país (Anfi Rock, Emergencia, Nocturama, Vértigo Estival). Ya los hemos visto (sin la señorita Pilar) ejerciendo de banda para Chencho Fernández. Su solvencia en directo por lo tanto está más que demostrada. Cuenta Juano que el segundo disco de All La Glory, el flamante ‘Everybody’s Breaking Everybody’s Heart’ (Happy Place, 2017), se titula así porque refleja un auténtico cataclismo personal que casi terminó con la banda; algo así como una bajada al agujero de neones que al final cristalizó en una decena de canciones tocadas por una extraña belleza, terremotos sonoros con un rico universo interior. Hablamos de composiciones de las que se agarran al estómago, historias urbanas plagadas de melodías fulgurantes, coros inmortales y guitarras como hostias. Mientras su primer álbum, el homónimo ‘All La Glory’, trastabillaba entre el country pastoral de The Band y el punch guitarrero de Neil Young, lo nuevo de la banda sevillana incide en las atmósferas callejeras del ‘L.A.M.F.’ de Johnny Thunders, los duelos interpretativos herederos de Fleetwood Mac, las telarañas guitarreras a lo Only Ones y la gomosa urgencia new wave de The Stranglers. Un cruce de caminos entre Ryan Adams, Pretenders y Redd Kross que sobre el escenario adquiere dimensiones de shock emocional anafiláctico. play
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BEAR, THE STORYTELLER
Desde Córdoba, dispuestos a alcanzar la eternidad y mirando de reojo el catálogo de nuevas ofertas del sello Constellation, estos jóvenes generadores de scores imaginarios nos devuelven el regusto paisajístico de los amos del math rock con una pulcritud casi de quirófano. Su fórmula, pura concatenación de ambientes ligados en un viaje de cráneo al centro de la catarsis emocional, reúne los hitos de todas las escuelas del post-rock, empezando por A Silver Mt. Zion, continuando con Mogwai y acabando con los hiperbólicos Godspeed You! Black Emperor. Su Ep de debut, ‘Tales of The Untold’, se descubría atávico y planeador a través de dos cortes de extenso minutaje que, en un pulso entre sístole y diástole, imponían el oyente un estado de inquietud, como una banda sonora imaginaria estirada una y otra vez hasta casi rozar el paroxismo sensorial. Expansivos, cinematográficos, portadores de una ciclópea onda sonora. Pasajes guitarreros que son mareas, brillantes arreglos de cuerda, estallidos de metales y una urgente necesidad por explotar… La capacidad narrativa de Bear, The Storyteller basa su empaque en la exploración pura y dura, en la experimentación con red de contención y en un cúmulo de texturas contrapuestas que juntas acaban retumbando como un diapasón de piel y hueso. Dignos alumnos aventajados de Explosion In The Sky.#POST ROCK, #MATH ROCK, #EXPERIMENTAL, #PROGRESIVO, #INSTRUMENTAL play  
salto
SALTO
Cuenta el madrileño Germán Salto que despertó musicalmente el día que un tío suyo le regaló una copia del ‘Sticky Fingers’ de los Stones. Aquel acto de extrema amabilidad y rebeldía implícita le cambió la vida. Luego llegaron Bob Dylan, The Byrds, Bowie, The Kinks, Big Star, Cheap Trick, Beach Boys y todo un rosario de clásicos que perfectamente podríamos rastrear en el que fue su disco de presentación oficial, el homónimo ‘Salto’, una auténtica revelación en 2015 que actualmente, con un nuevo disco ya oteando el horizonte, sigue manteniendo encendidas las brasas gracias a la irreprochable calidad de sus canciones (verdaderas joyas de folk lisérgico) y a una incesante actividad en la carretera. Acompañado por Jesús Sangui, Ramiro Nieto (The Right Ons) y Martí Perarnau, Salto puso en órbita aquella magnífica obra maestra hace dos años apoyándose en una campaña de crowdfunding, un sueño hecho realidad al que le siguió un single algo más oscuro y psicodélico: ‘Signs/ Love (Keeps Dying In You)’ publicado en plataformas digitales y en vinilo de 7” (inevitable en un melómano de su categoría). Melotrones, dobles coros, acústicas meciéndose entre arranques de electricidad contenida, guiños a George Harrisson o tal y como lo definieron en el blog Exile Magazine, “como si Nils Logfren hiciera un disco con los Teenage Fanclub”, el microcosmos de Salto es de una efervescencia ácida que ni un mar de bicarbonato con limón. Del aire folkie a lo Jayhawks hasta el glam y el boogie surfero, la música de este madrileño nómada es un viaje al pasado en el vagón de cola del mejor pop-rock de raigambre. Un clásico de su tiempo al que, si no se le acaba el gas, veremos crecer como pocos de su generación. Diez en brillo, once en honestidad. #POP, #FOLK, #ROCK, #PSICODELIA play  
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rAM0S Dual
Ya el nombre nos da varias pistas: rAM0S Dual, escrito en una sucesión de mayúsculas y minúsculas, como una montaña rusa a pleno rendimiento y ese cero colocado estratégicamente cual el ojo de huracán a punto de absorverlo todo con la fuerza de mil diablos. Solvente compositor y baterista de armas tomar (búsquenlo en formaciones del calibre de La Inesperada Sol Dual, Beggar's House o Malparaíso, esta última una formación considerada hoy todo un clásico en la escena andaluza de los 90 y que en aquellos años se codeó en directo con nombres hoy tan respetados como Los Planetas o Lagartija Nick) el cordobés rAM0S Dual irrumpe de nuevo en la escena independiente con un increíble trabajo en solitario de techno punk lo-fi que ya abrió una brecha en la oferta festivalera sureña durante la primera edición del portuense Monkey Weekend, hermano pequeño veraniego de este Monkey Week. Dando rienda suelta a su pasión por los beats afilados y los ritmos teutones, rAM0S acaba de lanzar un primer trabajo en solitario bautizado -no había mejor forma- como ‘DrumSolo’, un álbum que seducirá a los amantes de los sonidos oscuros y herrumbrosos de bandas industriales como Skinny Puppy, Nitzer Ebb, Front Line Assembly, Ministry o Atari Teenage Riot. Su directo es un ataque nuclear a pequeña escala, un chasquido de cables y alambres de espino rescatado de las trincheras de la EBM y el synth-punk de los ochenta. Como Alec Empire de duelo con el mismísimo Trent Reznor, rAM0S recupera el envite de un género que paradójicamente no ha terminado de cuajar nunca en el entorno de la música independiente nacional. #INDUSTRIAL, #TECHNO PUNK play
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OS AMIGOS DOS MÚSICOS
Bandas como Niño y Pistola, Blood Filloas, O Sonoro Maxín, Annie Hall, Haecceidad o Cinnamon Gum son el caldo de cultivo sobre el que ha ido ganerándose la masa madre de Os Amigos Dos Músicos, una deliciosa sopresa sonora afincada en Ourense que se destapa como una versión lluviosa y costumbrista de los míticos Big Star. El grupo se configuró realmente como banda de acompañamiento de O Neno Elliott (Daniel Alonso), pero tras la grabación de ‘Osaka’ (adaptación del poema de Carvalho Calero ‘A orquestra filarmónica de Osaka’), Os Amigos Dos Músicos comenzó a funcionar de manera independiente. Está claro que el proyecto nació en el fondo por mera casualidad y sin demasiados objetivos, como un colectivo de amigos con inquietudes musicales similares que buscaban un vehículo de expresión sin dobleces. Puede que esta naturaleza fortuita sea la clave de su sonido limpio y enraizado en el folclore norteño, una propuesta inocentemente lo-fi y repleta de escenas azarosas. Desde la edición de aquel maravilloso single de tono country pastoral titulado ‘Alalá Ao Sol’, la banda llevaba tiempo amenazando con editar un álbum completo, desgranando su pasión por el folk y la psicodelia a través de diversos singles que fueron desperdigando en Internet a lo largo de los meses. En 2016 llegó su debut homónimo y con él todas las dudas terminaron despejándose: por fin una banda capaz de refundir el sentimiento de los clásicos cantautores gallegos con el americana y el folk vaporoso de Uncle Tupelo, Wilco o incluso Bon Iver. El álbum, editado con Gran Derby, encerraba diez grandísimas composiciones entre las que se escondían dos adaptaciones: la inicial ‘A banda’ (basada en ‘O afiador’, canción compuesta por Suso Vaamonde sobre letra del poeta Manuel María) y ‘O maio’, un clásico de la música gallega que cantó Luis Emilio Batallán sobre letra de Celso Emilio Ferreiro. Cuando Teenage Fanclub se fueron de vacaciones invernales a las Rias Baixas. play  
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WILLIS DRUMMOND
Se mueven a zarpazos entre la tensión del hardcore metalero (por ahí asoman Helmet y Fugazi) el sludge-rock (el de Flipper), el punk norteamericano (esconden discos de Dead Boys bajo la manga) y los sonidos más retorcidos de la Australia pantanosa (comenzamos por Cosmic Psychos y acabamos con The New Christs). No en vano, los de Iparralde contaron para su último álbum, el tremebundo ‘Tabula Rasa’, con las labores de producción de Burke Reid (The Drones, Courtney Barnett), una decisión con la que consiguieron afianzar esa amalgama de riffs arrastrados y ritmos sincopados marca de la casa. Tras el abrumador éxito que supuso su anterior trabajo A ala B(bIDEhUTS, 2012), un álbum que les llevó a tocar en más de 200 conciertos diseminados por toda Europa, Willis Drummond decidieron colocar un hiato a su carrera, un parón que se ha extendido durante varios años y les ha servido para recapitular una trayectoria impoluta y en constante evolución. Todo este tiempo en barbecho también les ha servido para pulir todavía más su propuesta, girando el timón hacia una suerte de rock encabritado, polvoriento y atávico que se retuerce entre pasajes desoladores y espasmos de ira existencial. Lo de estos oriundos del País Vasco Francés entronca directamente con aquel rock crispado y musculoso de los ochenta que colocaron a bandas como The Godfathers, Lime Spiders, Bored! o Thin White Rope en el Top del underground internacional.   #ROCK, #PUNK play  
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RAMÍREZ EXPOSURE
Víctor Ramírez se hace llamar Ramírez Exposure, aunque antes atendía al nombre de Ramírez, a secas, seudónimo con el que editó un primer álbum repleto de pop luminoso y melodías extraídas de aquel Verano del Amor pregonado por The Beatles. Músico de largo recorrido, ex Tórtel y antiguo miembro de los Coleccionistas, el valenciano es hoy por hoy un compositor citado más fuera que dentro de nuestras fronteras. Al menos así sucede de momento. No es la primera vez que sucede este efecto a la inversa, ni será la última. Hablamos de uno de los seis artistas españoles seleccionados por Sounds From Spain para participar en el SXSW de 2017. Allí en Austin Víctor Ramírez ofreció nueve conciertos, la mitad de ellos con Ken Stringfellow (The Posies, Big Star) como músico invitado, consiguiendo  que medios internacionales como la emisora WBEZ destacaran sus apariciones en público entre lo más destacado del festival. ‘Book of Youth’, el álbum con el que rompió la membrana como cantautor folkie, trazaba una línea imaginaria entre The Byrds, Gram Parsons y The Flying Burrito Brothers, un delicioso bocado de pop pastoral de raigambre electroacústica aderezado con sinuosos arreglos de teclado en la mejor tradición de Rain Parade. Su nuevo disco, ‘Young Is The New Old’, se editó hace unos meses coincidiendo con el Record Store Day. Grabado a caballo entre Francia y NY, incluye nueve cortes producidos por Ken Stringfellow y Marc Jonson y cuenta con las colaboraciones estelares  de Richard Lloyd (Television) y Brian Young (The Jesus And Mary Chain, Fountains Of Wayne). Un Top 10 dentro de la reciente selección de discos veraniegos de Mondo Sonoro. #POP, #FOLK, #PSICODELIA play  
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TOOTH
Tras un baile de componentes que casi acaba con el proyecto, Tooth marcó las distancias con la publicación de ‘bi’, un disco grabado bajo la dirección de Iñigo Etxebarrieta. Actuamente, al trío de Gernika no hay quien le tosa en la cara. Su música, una aguerrida puesta a punto del noise y el post-harcore norteamericano de finales de los ochenta, reactiva el plan de pedagogía de choque de aquella escuela de brutos mecánicos integrada por Bitch Magnet, Helmet, Jawbox, Big Black, Unsane y Nomeansno, una escena tocada por el paroxismo y que marcó la senda a seguir por el rock underground contemporáneo gracias a la militancia de sellos como Glittehouse, Touch & Go, Alternative Tentacles o Amphetamine Reptile. Los fans de los años dorados del ‘do it yourself’ ya habrán encontrado la puerta trasera que conduce hasta Nirvana. Pero no, Tooth no son otros nuevos cachorros del grunge, porque su condición es menos nihilista y bastante más activista. Lo suyo es pura esencia del Bidasoa, en la onda de Sacco, Dut, Izaera o Lisabö. Solo apto para oídos curtidos en materia de decibelios. #POST HARDCORE, #PUNK, #NOISE, #ROCK play  
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THE TRACTOR
Llevan en activo desde 2006, como un carcinoma en constante proceso de metástasis, arañando en las paredes de ese bidón oxidado que es el rock industrial y sin temor a rozarse con los cables pelados que suelen dejar a su paso los reyes del electro punk cuando hiperventilan soñando con el Apocalipsis. The Tractor, un nombre que le viene como anillo al dedo a estos sevillanos, facturan pura matemática sonora, un compendio de ondas y datos traducibles en una descarga de noise-dance saturado y roñoso debidamente bañado en gasolina. Su sonido poderoso fue precisamente el factor que los arrastró en 2012 hasta el mismísimo Festival Costa de Fuego, donde compartieron escenario con Guns N’ Roses o el mismísimo Marilyn Manson y aprendieron que dentro del backstage todos los gatos son pardos. Cuentan con un armario que haría palidecer al señor Trent Reznor y un puñado de discos que trastean entre el goth-punk, el hardcore 2.0 y el synth-pop más venenoso, como si Brian Molko se dejara hacer un bukake por Al Jourgensen y el resto de los miembros de Ministry. Metal, clavos, gomas y cuero rebozados con una pátina de clásico ciberpunk. #INDUSTRIAL, #ELECTRO PUNK, #GOTH-ROCK play
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THE TEUTONICS (EEUU)
Los californianos siguen la estela de grupos como The Mummies, Trashwomen, Bobbyteens o Phantom Surfers, continuando con descaro la tradición de toda una escuela de revivalistas adheridos al denominado budget rock, suerte de punk psicótico y paleto que nació en San Francisco en los noventa en plena eclosión nu garajera. Los fans del género ya sabrán de qué palo va la historia que proponen The Teutonics: guitarras de “juguete”, coches antiguos, trajes militares y una manifiesta afición por las duchas cerveceras. Nada que no cure una buena mili o un master en Relaciones Laborales. Sus conciertos son una auténtica celebración hedonista, como si las Rauch Hands de Mike Mariconda y los añorados Devil Dogs jamás hubiesen colgado las guitarras para madurar. Un cruce beodo, atropellado y mongólico entre los primeros The Sonics y los Devo de ‘Freedom of Choice’, complemento perfecto para una romería vikinga o una fiesta de cumpleaños con seguro a todo riesgo. Lo de estos afincados en San Francisco es pura comedia, un despropósito cargado de proclamas vitalistas, cabezazos y tobillos torcidos que si ya en disco resulta un remedio perfecto contra el aburrimiento (basta colocar la aguja en los surcos del flamante ‘Prosit’, su reciente lanzamiento en vinilo), en directo adopta unas hechuras dignas de superar toda la saga ‘Porky’s’. #GARAGE, #PUNK    play
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GOLDLAKE
Carlos y Lua, fundadores de Gold Lake, se mudaron a Brooklyn después de una gira por Canadá que terminó en Nueva York, donde se asentaron definitivamente. Al poco tiempo empezaron a tocar como un dúo, haciendo gala de una especial sensibilidad para provocar estados de ánimos a flor de piel. Su pop elegante y telúrico, en la onda Beach House, acabó seduciendo a Dave, que no dudó en entrar en las filas de la formación configurándose así como un poderoso trío. En cuanto el grupo se estableció empezaron a tocar por todas las salas de NY y en festivales como el Filter Magazine’s Culture Collide de Los Angeles, el SXSW de Austin, el NXNE en Toronto, el Northside Festival en Brooklyn y el CMJ en Nueva York. Pueden vanagloriarse de haber compartido escenarios con grupos como Midlake, Basia Bulat, Peter And the Wolf, Ivan & Alyosha o Nada Surf, entre otros. Con su single ‘We Are Already Exist’ sonando en radios americanas como KEXP o KCRW, ya han excelentes críticas de la prensa especializada, cosechando apelativos como “canciones de una belleza natural, sacadas de la divina Inspiración. Folk 2.0, entre Fleet Foxes y Red House Painters. #POP play
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SYBERIA
El cuarteto Barcelonés adoptó su nombre de una de las zonas más frías del planeta, probablemente en un intento por ilustrar la naturaleza atávica y sensorial de la que hace gala. La música de Syberia es una sugerente mezcla de post-metal, shoegaze, emo-core y rock instrumental, suerte de ambient aguerrido y musculoso en la onda de los conocidos Toundra (quienes curisamente también tomaron su nombre de una región polar). Desde que hicieron presencia como banda en 2012, los catalanes colocaron claramente su bandera de conquista en la cima del panorama post-rock europeo, especialmente gracias a su prometedor debut ‘Drawing A Future’, un álbum de condición ciclópea y sonido envolvente que arrastró a la banda hacia todo tipo de circunstancias: interminables giras nacionales y europeas, presencia en festivales del nivel de Resurrection Fest o BBK Live, diferentes cambios de formación e incertidumbres varias han acompañado a Syberia durante sus últimos años de existencia, claro ejemplo de superación que cristalizó con la publicación del magnífico ‘Resiliency’ (2016), una colección de scores imaginarios construidos con metal y llamas de las Minas de Moria y que terminó catapultando a los de la Ciudad Condal hacia el Parnaso del math-rock y el metal europeo contemporáneo. Ambientes de aires casi célticos, mareas de riffs trastabillando entre la explosión volcánica y la calma abisal o hasta una batucada coronaban un disco hoy considerado uno de los títulos básicos del rock “mudo” de nuestro país. play
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JESSICA
El dúo madrileño juega al despiste. En primer lugar su nombre, la primera en la frente: a estos dos artistas audiovisuales les gusta desviar la atención adoptando una falsa identidad femenina en un proceso de despersonalización abstracta que se extiende hasta sus fotos promocionales, donde suelen aparecer con el rostro desfigurado digitalmente. Luego, cuando les preguntan por su música, tienen el descaro de asegurar que lo suyo es como “la banda sonora que tendría un episodio de ‘Miami Vice’ si lo hubiese dirigido Iván Zulueta”. Partiendo de estas premisas y teniendo en cuenta su declarada fijación por la música electrónica y experimental en el sentido más amplio (Kraftwerk, New Order, Jean Michel Jarre, Chris & Cosey), podemos asegurar que nos encontramos ante un proyecto diseñado conceptualmente para producir desconcierto. ‘Crema’, su primer trabajo, era una amalgama de texturas sintéticas y latigazos de electrónica lo-fi  de lo más sugerente. Aquel debut les colocó en espacios como la Plaza en Primavera de Matadero Madrid. Y es que Jessica son carne de instalación y acostumbran a moverse por escenarios atípicos, desde una galería de arte a una rave improvisada, un desfile de moda o una performance en un museo. Experiencia multicanal embebida por un sonido opresivo y fluctuante de naturaleza planeadora y multidisciplinar. ‘Reina de la barbarie’, su nuevo EP, adentra al misterioso dúo en el terreno del dance quema zapatillas, otra vuelta de tuerca a un proyecto que no deja de reinventarse. #ELECTRÓNICA, #SYNTH POP, #DANCE play
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NÚRIA GRAHAM
“¿Y esos referentes? ¿Y esa madurez? ¿Y ese virtuosismo siendo tan joven? Por favor, empecemos a abrir los ojos”, sentenciaba una reseña en mondo Sonoro. Estos últimos años han significado para Núria Graham la transición de hacer acto de presencia como una prometedora voz del un folk-pop nacional a terminar consolidándose como la incontestable realidad que hoy es. Con apenas una colección de demos publicadas, la irlandesa-catalana consiguió abrir en directo para St. Vincent, acaparando la atención del público más sibarita y erigiéndose una de las grandes apuestas del Segell del Primavera. La publicación de su disco de debut ‘Bird Eyes’ (una maravilla dream-pop de raíces clásicas) le ha hecho girar por todo el país, Portugal, Inglaterra y Holanda, acompañando a St. Vincent y Unknown Mortal Orchestra en sus giras y dejando por sentado que con el apellido Graham hay cuerda para rato. La relación que durante todo este tiempo se ha ido estableciendo entre Núria y sus músicos de soporte (Eleix Bou y Jordi Casadesús) ha terminado claudicando en pos de una sólida alianza que ha proyectado la música de la joven compositora hacia un tipo de space rock sinuoso y compacto que la ha acercado cada vez más a la fibrosa sensualidad de PJ Harvey y los devaneos lisérgicos de Flying Saucer Attack. Su single de cuatro cortes ‘In The Cave’ no solo terminó afianzando le propuesta de esta joven artista en continua ascensión, sino que también nos destapó un caramelo envenenado con el que Núria Graham suele comenzar todos sus conciertos: la rocosa revisión en clave Seattle del ‘Toxic’ de Britney Spears. A punto de finiquitar un nuevo álbum, su actuación se antoja una de las más esperadas este año. #DREAM FOLK, #POP, #SPACE ROCK play    
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TERBUTALINA
Reza en Wikipedia que “la terbutalina es un fármaco del grupo de los agonistas de los receptores adrenérgicos β₂ con acciones broncodilatadoras, por lo que se indica en medicina en el tratamiento a corto plazo del asma”. Bien, pues lo de estos gallegos es la mejor vacuna imaginable para paliar los efectos de ese shock anafiláctico que llevaba sufriendo el rock peninsular desde hacía décadas.  Galicia no para de escupir nuevos esputos de punk and roll y los de Terbutalina, no hay duda, son más peligrosos que un resacón de queimada en pleno agosto. Formados en 2010 entre Muros y Esteiro (A Coruña), estos tipos hacen gala de una irreverencia no apta para todos los gustos. Su historia es una barrabasada garajera para la que ya se ha acuñado un término: gastro punk, mezcla de indigestión etílica y rabia generacional que ha encontrado un hueco entre la nueva hornada de cafres del riff primitivo. Reconocen influencias en Dead Kennedys, The Sonics, The Cramps, Oblivians y Siniestro Total, aunque su propuesta conecta antes con el humor satírico de Julián Hernández que con el chasquido psycho-trash de Lux Interior. Cuentan con un buen puñado de discos auto editados, un dechado de títulos (‘Que-de Leite’, ‘Broncodilatador’, ‘Hostias para todos’, ‘Ritmo serbio’, ‘A muerte’, ‘A Otomano se le va la mano’) dignos de figurar en el catálogo de Estrus Records que recopilan todos los tics del rock beodo predicado por The Mummies y el resto de anti héroes del “do it yourself”. Cuatro tipos con asma sumergidos en una constante despedida de soltero. Un auténtico peligro para la salud. #GARAJE, #PUNK play
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THE GURU GURU (BÉLGICA)
El quinteto belga no hace concesiones y el atlético debut ‘PCHEW’ confirma a los de Hasselt como una de las formaciones más contundentes de la nueva generación de obreros del noise. Formados alrededor de ese sentimiento de crispación al límite del que hacían gala bandas como Sonic Youth o The Jesus Lizard, The Guru Guru remueven en el fango del math-rock con ánimo exploratorio, sin buscar el homenaje y aplicando grandes dosis de mala uva a una fórmula que los emparenta con coetáneos como Metz o los japoneses Melt-Banana. Sus claves: una base rítmica implacable que avanza como un Bruto Mecánico a pleno rendimiento; un rosario de riffs cortantes en la mejor tradición del post-hardcore norteamericano de los noventa; un regusto avant-garde que según ellos proviene de una reconocida obsesión por Pere Ubu y una colección de proclamas nihilista que se concretan en títulos tan expeditivos como ‘We Had Been Drinkin´Bad Stuff’. Con esta mezcla explosiva, The Guru Guru se ha hecho con una merecida fama de banda de directo al límite que los ha terminado catapultando hasta la punta de esa pirámide semi enterrada en el lodo de la ignorancia que es la tradición noise-rock europea. Si ya abofetean en el estudio, lo de estos tipos alcanza niveles de auténtico paroxismo encima del escenario.  #POST-HARDCORE, #NOISE, #MATH-ROCK, #PUNK play
amanitas
AMANITAS
El quinteto se formó en Santiago de Chile hace tres años, entre improvisaciones instrumentales y una manifiesta complicidad con los sonidos más volátiles y sensuales derivados del pop, el R&B y el downtempo. Cuando en 2014 se atrevieron a concretar todas sus influencias en un único single, el sinuoso ‘Aventurar’, las chicas de Amanitas consiguieron llamar la atención de un público que, canción a canción, fue creciendo en fidelidad y número hasta el punto de ayudar a financiar mediante una campaña de crowdfunding la edición del EP ‘Anónima’. Aquella colección de singles de regusto narcótico resumía perfectamente la naturaleza sonora de la banda: una mezcla entre el pop selvático de Julieta Venegas y unos Aterciopelados soñando con ser Massive Attack. Meses después, la banda salió de su zona de confort para encarar su primera aventura viajera: una gira por China que las llevó por Beijing, Shenzhen, Guangzhou y Guiyang, participando en las actividades del ‘China-Latin America Caribbean 2016 Year of Cultural Exchange’ y en el ‘Guiyang Music Festival’, macro evento organizado en la provincia de Guizhou, al sur del país. Un choque cultural que trajo consigo el momento de inflexión que perseguían Amanitas, ese tránsito hacia una nueva sonoridad abierta y global marca de la casa. Cuando en el invierno de de 2016 lanzaron el single ‘Me Desvelo’, las chilenas ya habían alcanzado el punto de cocción necesario para lograr atravesar la membrana de la frontera mexicana, punto estratégico en su conquista de la escena latinoamericana y muestra de lo que está por venir con su esperado primer largo, ‘Amor Celeste Imperial’, un acercamiento al sad-core y el trip-hop anglosajones desde una perspectiva latina. #POP, #LATIN, #DOWNTEMPO, #TRIP-HOP, #R&B play
shinova
SHINOVA
Los de Vizcaya de mueven en ese espacio volátil que oscila entre el pop independiente en castellano y la épica de la radiofórmula más aventurera, trazando una conexión entre aquel rock poderosamente mainstream del que hicieron gala Sôber o Skizoo y la nueva hornada de bandas de éxito en la onda Vetusta Morla. Y no lo duden, Shinova tienen todas las papeletas para acabar convirtiéndose en un nuevo fenómeno de masas, aunque ellos probablemente ni se hayan dado cuenta todavía. “Fue en verano de 2008, entre los días de calor sofocante, el avistamiento de un OVNI y todas aquellas dudas existenciales del que tiene demasiado tiempo libre cuando descubrimos que éramos capaces de hacer canciones”, asegura Gabriel de La Rosa, vocalista del quinteto. Así, de esa manera tan simple y casual, nació Shinova. Medio año después vio la luz su debut ‘Latidos’, primer paso de una evolución progresiva y relajada que ha ido afianzándose a lo largo de los años con otros tres discos del empaque de ‘Volver’, ‘La ceremonia de la confusión’ y ‘Ana y el artista temerario’. Comentaba Fernando Neira en el País a raíz de aquellas canciones primerizas publicadas hace ocho años que “aúnan la épica de Izal y el arrobamiento de Elefantes, una intersección con algún peligro de melaza pero posibilidades ilusionantes. También hay inflexiones en la voz que recuerdan a Jairo Zavala (Depedro)”. Su paso por festivales como Sonorama Ribera, Arenal Sound, Low Festival, MadCool o Santander Music es el termómetro perfecto para diagnosticar el futuro que les espera a estos protagonistas de la penúltima epopeya del pop indie para todos los públicos. play  
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RED BEARD
Contaba la crítica en la prestigiosa revista Ruta 66 que “Red Beard podrían haber surgido de cualquier granja perdida de Alabama o Arizona”. Nada más cerca de la realidad, porque el proyecto que lidera el canario Jaime Jiménez (auténtico impersonator de Bill Monroe) supura olor a vaca por los cuatro costados. Sus canciones son como trenes de largo recorrido cargados de vivencias personales, cantinelas de alambique que encajan en el imaginario bluegrass con la fuerza de un purasangre sin castrar. Una propuesta respetuosa con los clásicos que arrastra ecos a Ray LaMontagne, The White Buffalo y el rock sureño de Blackberry Smoke, como en una versión en clave americana de los viejos himnos ragtime. Con la profundidad que imprime unas influencias bien asimiladas, Red Beard llevan ya unos años manteniendo encendida la llama de la ruta americana en las Canarias, capitaneando junto a otros artistas isleños como Evil MrSod, Tom’s Cabin, Frank Wild Year o Said Muti a una nueva generación de vaqueros urbanos que un día decidieron cambiar por unas Vans sus viejas botas de montar. play  
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LOWLIGHT
Como dúo de productores, Lowlight comenzó su andadura cincelando un adictivo single de título epatante (‘Crush’) donde contaron con la voz invitada del nuevo príncipe del dubstep satinado, el señor John Grvy. El corte, que comenzó como un experimento para encontrar una melodía sencilla y pegadiza, acabó conformando una contagiosa canción de regusto funk y cadencia trapera que marcó un punto de inflexión en el tándem gallego colocándolos en un lugar de privilegio dentro del R&B patrio. Aunque ya han pasado cuatro años desde aquel escueto debut, Lowlight no han estado parados en ningún momento. Amén de arrastrar sus sesiones por las cabinas de los clubs más importantes de nuestro territorio, el chorreo de remixes y producciones para destacados artistas no ha dejado de gotear. Dos de estas joyitas urbanas: ‘Blessed’ y ‘Muévelo’, grabadas junto al miembro de Pxxr Gvng Kaydy (ojo, porque han más de 6 millones de visitas en YouTube por canción). Cabe destacar también su alianza como productores de John Grvy y su posterior incorporación como banda de directo, afrontando dos giras por la península y la grabación del último EP del madrileño, ‘City Lights en los estudios de Red Bull en Los Ángeles.  #DUBSTEP, #R&B, #HIP-HOP, #FUNK, #SOUL play    
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ZULU ZULU
Proyecto multidisciplinar, Zulu Zulu surge en Mallorca en 2015 tras la conjunción de varios músicos con querencia por los ritmos étnicos y una pequeña cuadrilla de escenógrafas y artistas audiovisuales. Su música es una arrolladora batidora rítmica donde cantos y armonías místicas se refunden en una suerte de mejunje transcultural de tinte psicodélico y carácter marcadamente ceremonial. El trío balear juega a la escenificación colocando en el escenario todo un despliegue de máscaras y atuendos que invitan a la abstracción, enfocando su objetivo en la catarsis a través de una imparable concatenación de beats que se dirían robados a una tribu de guerreros de Zimbabwe. Pero Zulu Zulu facturan historias más que canciones, atávicas polaroids engalanadas con todo tipo de arreglos y ambientes dominados por la implacable polirritmia característica de la música tradicional subsahariana. Todo esto lo hacen por supuesto en un sentido contemporáneo, tomando como referente los acercamientos que hizo David Byrne a este tipo de género evocador o incluso entrando en el terreno del avant-rock y el psych progresivo de bandas como Goat. Worldmusic de hechuras punk ideal para sanerse unos oídos adocenados por la sombra del Primer Mundo. Como muestra, su brillante ‘Defenda Cebra’, un trabajo plagado de títulos tan evocadores como ‘Mogambo’, ‘Girafa Cuore’ o ‘Kilimanjaro Birds’ play  
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MAREM LADSON
Originaria de Ourense aunque afincada en Madrid, la joven Marem Ladson es una compositora de ascendencia gallego-estadounidense con una demostrada fijación por ese pop tembloroso y emocional que tan acertadamente llevan facturando desde hace décadas los maestros Stephin Merritt y Damien Jurado. Con un único single editado en mayo de este año (un magnífico decálogo de folk 2.0 titulado ‘All My Storms’), Marem ha conseguido colarse en la lista de 40 Principales como quien no quiere la cosa, haciendo gala de una cadencia vocal directamente conectada con la Chan Marshall de ‘The Greatest’. ¿Una degustadora de folk-blues independiente compartiendo espacio con Bisbal y Luis Fonsi? Puede resultar paradójico, pero estaría perfectamente justificado si nos atenemos a la similitud que existe entre la calidez vocal de la señorita Ladson y la primerísima Russian Red.  Y si con apenas 19 años la chica ya ha sido capaz de seducir a audiencias tan distintas, su experiencia teloneando a gente tan dispar como Laura Gibson, Denison Witmer, Dirty Ray (Immaculate Fools) o Alondra Bentley la coloca en una situación de privilegio dentro de esta nueva escena de jóvenes vocalistas femeninas tocadas por la languidez, la misma en la que hincan los codos coetáneas del nivel de Pavvla o Cintia Lund (con las que también tuvimos el privilegio de contar en nuestra edición de 2016). FOLK, DREAM POP, BLUES play  
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ALBERT CAVALLIER
‘We Don´t Fuckin’ Surf’ y ‘Sábado noche, domingo mañana’, primeros espasmos sonoros autoeditados por cuarteto de San Sebastián, nos pusieron sobre la pista de una nueva formación de punk atlético que curiosamente se alejaba bastante de la nueva hornada de imitadores de The Black Lips que copa la actual escena garajera. ¿Qué tenían de especial aquellas canciones? Probablemente una manifiesta intencionalidad por trascender los escupitajos y la farsa de backstage más una clara predisposición a absorber influencias sin reparos. Cuentan Pablo, Gonzalo, Asier y Adela que se pasaron todo el año 2014 y la primera mitad de 2015 metidos en la sala Dabadaba de Donostia y que, gracias a la desaparecida promotora Ayo Silver!, acabaron descubriendo un puñado de grupos de Burger Records con los que se sintieron directamente identificados. Pero la mejor forma de valorar la capacidad de asimilar referencias y evolucionar hacia algo nuevo se encuentra en su flamante nuevo single: ‘Wasted & Stoned’, tres cortes compuestos con la cabeza e interpretados con la entrepierna; tres poderosas proclamas adolescentes pespuntadas por el latido proto punk de formaciones míticas como Television o The Velvet Underground. Como los míticos The Ponys, los Meatbodies o tantos otros representantes de esa nueva escuela de punk-rockers aguerridos del nuevo garaje Costa Oeste. Más cerca de Parquet Courts que de Ty Segall y con todo el futuro por delante. GARAJE, PUNK play
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BSN POSSE
Desde su creación como tándem, no han parado de editar tracks aunando estilos de música electrónica para crear su propio sonido. Future garage, dubstep, glitch, soul, trap, witch house… Estilos triturados por las bisagras de la bass music y el footwork. #electrónica #hip-hop
faux
FAVX
Suenan heavy, aunque reniegan del género. No hacen ni post-punk ni hardcore, aunque a veces personifican un cruce enloquecido entre Fugazi y The Fall. Son capaces de cualquier cosa para hacer vibrar un escenario y sin duda forman parte de una nueva generación de bandas criadas al amparo de ese ideal DIY que imprimen las redes sociales. Daniel Gómez, Nicolás Yubero y Marcos Fairweather forman Favx, una locomotora de rock crudo de herencia clásica tocada de lleno por el noise blues a la manera en la que entendían el género los primeros Sebadoh o los Dinosaur Jr. de ‘Freak Scene’. Con escaso material publicado (apenas un Ep y algunos single desperdigados por La Red), los madrileños se prodigan por el circuito de clubes nacionales a golpe de riffs encabritados, un caballo loco que se mueve a coces en medio de una suerte de rancho acotado por el college-rock de los noventa y aquel sludge-punk primitivo precursor la escena Seattle. Suenan viejos (su negra tradición los delata) a la vez que frescos (la arrogancia juvenil de la que hacen gala los coloca en primera línea de los directos más sudorosos y dislocados de la escena madrileña). Sueñan los recolectores de algodón con yeguas desbocadas tocadas por la impronta indeleble del hard-rock setentero y el grunge nihilista. Un tifón. No se los pierdan. #ROCK play
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HI, COREA!
Estos sevillanos se dejan deslumbrar por la misma luz que iluminó el camino de Syd Barret y The Free Design en los 60; el del colectivo Elephant 6 en los 90; a The Beta Band en el cambio de siglo y a todas las derivaciones de vis experimental del pop más reciente: Animal Collective, Deerhunter, Woods, Dirty Projectors, Temples, Smith Wsterns... No importan las comparaciones, porque Hi Corea! las evita con una propuesta seria, con imaginativas bases sintéticas, elaboradas líneas de bajo y una pasión sincera por lo que hacen. Una sorpresa que no lo es tanto, pues en Andalucía la creatividad musical parece no decaer jamás. Su debut, ‘Odd Nature’ fue el mejor EP de la edición sur de Mondosonoro, una rodaja de colorismo lisérgico que encerraba un hit que podría cruzar medio mundo dejando un rastro de esperanza a su paso -¿quién no se ha dejado cautivar por ese choque entre Tame Impala y Beach Fossils titulado ‘Bill’?- y ahora trabajan en su próximo disco que verá la luz la próxima primavera. Invitamos a soñar con una súper banda integrada por Brian Wilson y los miembros de The Fresh & Onlys. La perfecta banda sonora para el verano más volátil de nuestras vidas. POP, ROCK, PSICODELIA
swans
SWANS
Como manual de estilo del post-rock agónico y herrumbroso, la música de Swans se antoja la mejor antología del tremendismo experimental en el que cristalizaron las escuelas de los maestros Glenn Branca y Rhys Chatham. Hablamos del NY noise de finales de los ochenta, perversión arty y agresiva de la no wave, un clan de bárbaros del sonido donde echaron raíces formaciones del pelaje de Helmet, Band of Susans, Cop Shoot Cop o los mismísimos Sonic Youth (sí, Thurston Moore también pasó por las filas de Swans). De la brutalidad extrema y minimalista de los comienzos a la solemne madurez experimental de sus últimos tiempos, Michael Gira ha decidido poner el freno al que sin duda es su proyecto más sólido con una serie de shows tras los cuales el músico imprimirá un necesario hiato a la exitosa etapa iniciada con ‘My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky’, álbum con el que la mítica formación neoyorquina regresó de su ostracismo en 2010 dejando tanto a fans como a profanos con la mandíbula batiente. Nueva formación, nuevas canciones y una puesta en escena física hasta el paroxismo. El planteamiento de Swans durante este último lustro ha sido tan rico en creatividad como agotador a un nivel logístico, por lo que el pope de la banda, coincidiendo con la espantada del carismático Thor Harris (el percusionista ha sido sustituido por el teclista Paul Wallfisch, miembro de Botanica, Firewater o Love & Rockets), volverá a congelar a los Cisnes tras esta serie de ‘Final Performances’ que los acercará una vez más hasta Sevilla, aunque esta vez bajo el marco de Monkey Week. #swans play
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PRINCESS NOKIA (EE.UU)
Si el nombre de Princess Nokia no entra en el alcance de tu radar quizás deberías preguntarte en qué clase de planeta olvidado llevas viviendo durante este último lustro. Debajo de este seudónimo se oculta la joven Destiny Frasqueri, también conocida por su otro alias Wavy Spicey y por haber echado los dientes colaborando con el joven colectivo de raperos neoyorquinos Ratking. De origen latino, Princess Nokia es actualmente un referente musical no solo en el Spanish Harlem, también en la escena de trap queens y R&B mundial. Posicionada lejos del ideal de ostentación del que hacen gala la mayoría de Mcs, Destiny ha conseguido erigirse como un símbolo de la lucha de género, no solo con su actitud combativa y activista, también por el brillante crossover que arrastra su sonido, una mezcla de géneros en constante mutación donde lo mismo cabe soul, blues, trip-hop, R&B o rap alternativo. Se identifica como bruja y marimacho, una chica boricua típica de Nueva York, feminista, una mujer queer cuya complejidad como fémina no es tanto una carga como un don con el que lograr el ansiado empoderamiento de la mujer en la industria discográfica. Su reciente actuación en el Sónar supuso el debut en nuestro país de uno de los nombres claves a la hora de entender la cultura pop de los millennials. El aterrizaje de Princess Nokia en Monkey Week plantea la entrada triunfal de la voz más rabiosa del trap USA en la ciudad del hip-hop con acento.  Como bien expuso Vice al hablar de ella, “es una mujer que acostumbra a hacer lo que le sale del coño tal y como le sale del coño”. Esto, en los tiempos que corren, supone como mínimo hacer una reverencia. He aquí el futuro de la música popular y ya deberíamos habernos dado cuenta. #hip-hop, #rap, #r&b play
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ROCÍO MÁRQUEZ
Búsquenla a medio camino entre lo antiguo y lo nuevo. O quizás, rastreando con paciencia, la podríamos encontrar justo en mitad de los dos polos, mirando alrededor con la cabeza fría como un témpano y el corazón bombeando riesgo. La posición que ha adoptado la cantaora onubense Rocío Márquez dentro del mundo del flamenco no es nada fácil: asumir el legado clásico para impulsarlo más allá del entorno de peñas y palos sobados. Con respeto, pero con la valentía suficiente como para abrazar la transición sin realizar demasiados aspavientos. “Ni soberbia ni tímida”, así la definían en la prestigiosa revista Rockdelux, donde Rocío fue portada hace unos meses, compartiendo titulares con músicos en principio tan distales como Nikki Sudden, Slowdive, Joe Pernice o Chris Cornell. ¿Qué está pasando dentro del género? ¿Podemos hablar de una nueva generación de dinamitadores de nuestro folclore popular? Niño de Elche, Rosalía o Rocío Márquez son nombres capaces de portar el legado de Lorca o Marchena hasta terrenos en principios tan inhóspitos para el “flamenco de pro” como podrían ser la electrónica o el rock alternativo. Monkey Week, por supuesto, no podía hacer oídos sordos a esta realidad. Tras el éxito de ‘El niño’ (2014), probablemente uno de los discos más importantes del flamenco contemporáneo, la poderosa (en el sentido amplio del término) Rocío Márquez regresó este año con el imponente ‘Firmamento’, una obra inmensa capaz de subvertir, con ayuda de Raül Fernández “Refree” en las labores de producción, los principios básicos del género afinando con militancia y cierta libertad formal otra manera de tratar el material antiguo, más fresca y visceral; con más conciencia del mundo que nos rodea. No se la pierdan este año, porque hablamos de una grande, aunque ella todavía no lo haya asumido. #flamenco play
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BRIGITTE LAVERNE
Alexia Taulé arrastra una formación clásica que no le impidió romper todos los corsés desde el momento en el que descubrió la magia de los sintes y los moduladores de frecuencia. Sí, detrás del alias Brigitte Laverne se esconde una entusiasta del synth-pop, el space-disco y las gomosas producciones de los ochenta. Con apenas 28 primaveras, esta catalana puede vanagloriarse de haber sido la única representante española en viajar a Tokio para asistir a la edición 2014 de la Red Bull Music Academy (la cuna de talentos de la que surgió, por ejemplo, Flying Lotus); y si miramos en su discoteca, probablemente nos topemos con viejos discos de OMD, Visage, Yazoo o The Human League. Exultantemente fashionable y tocada hasta la médula por la estética vintage, Brigitte Laverne se antoja una cápsula en el tiempo, una chica-androide de estética neo-hippy y corazón de plexiglás que busca un lugar a medio camino entre una jungla de neones y un relato de Philip K. Dick. Busquen en sus canciones ecos de las producciones cinematográficas del iconoclasta Cliff Martínez, el kraut-pop sensual de la Jane Weaver más reciente o incluso de los AIR más volátiles. El sueño líquido de Nicolas Windind Refn es una intuitiva artista capaz de recuperar el pulso de todas las fiestas del pasado a través de una sugerente maniobra de reinvención formal que algunos denominarían “nostalgia retro”. #synthpop, #electronica play
balcanes
BALCANES
 Los asturianos comenzaron su andadura metiendo un pie en el noise experimental más abstracto, ese que se remueve como un perro apaleado entre los ambientes opresivos de los tremebundos Whitehouse y los highlights del sello Amphetamine Reptile. Inquietos y avispados, Balcanes no tardaron en abrazar un cierto formalismo agreste que los ha terminado emparentando con el ladrido herrumbroso de bandas míticas como Melvins, Earth, Unsane o Today is The Day. Esto significa exhumar el cadáver del death-noise noventero para acabar adentrándose en un minimalismo pesado y asfixiante digno de la escuela del maestro Dylan Carlson. Oscuros como el ombligo de un mandril, ásperos y crispados como una mangosta rodeada de cobras, el mundo de Balcanes es un dechado de punk bronco, chirridos, drones in extremis y riffs retorcidos como una alambrada plantada en mitad del campo de batalla. Punk del Siglo XXI fabricado a costa de hardware infectado con la sombra del noise-art neoyorquino y el peor software malicioso imaginable. Su nuevo EP ‘Carne  (edita Humo) se antoja la banda sonora perfecta para un apocalipsis tecnológico. Tan adecuados para los fans de los primeros Sonic Youth como para los militantes del grindcore o el metal-avantgarde. Ojo, porque escuecen.  #Rock, #Punk, #Experimental, #Noise play  
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BABY DEE (EE.UU)
Artista y performer transgénero, Baby Dee comenzó su carrera en los setenta paseando su música por las calles de Nueva York hasta que acabó dándose de bruces con una iglesia católica del Bronx donde ejerció varios años como organista. Tras su transmutación como artista hermafrodita, entró a formar parte de la intelligentsia underground de Coney Island y terminó liderando esa decadente maravilla escénica llamada The Bindlestiff Family Cirkus. Su amistad con Antony Hegarty le empujó a colaborar tocando el harpa en el debut de Antony and The Johnsons, con los que Baby Dee comparte una especial sensibilidad por el drama emocional y el cabaret de entreguerras. Fue precisamente un amigo de Hegarty, David (Current 93) Tibet, quien le insistió para grabar un primer álbum con su sello discográfico. A partir de ahí, Baby Dee ha ido encarando una vida creativa repleta de idas y venidas, regando a un público cada vez más numeroso con una suerte de liturgia sonora donde caben influencias tan sugerentes como Kurt Weill, Marc Almond, Diamanda Galàs, Lydia Lunch, Lou Reed o Psychic TV. En su lista de colaboradores encontramos a Will Oldham, Matt Sweeney o el mismísimo Andrew WK, signo inequívoco de la peculiar naturaleza freak de la que hace gala esta diva del pop contemporáneo. Como Liza Minnelli en el C.B.G.B. #pop, #cabaret play
bala
BALA
Su paso por Monkey Week 2016 las catapultó hasta una gira australiana que ha dejado atrás un reguero de metralla y pólvora tan intenso como una toma falsa de ‘Apocalypse Now’. Crecidas en una de las zonas más deprimidas del extrarradio de A Coruña, Ángela Y Violeta llevan más de un lustro insuflando napalm al rock de facturación gallega. Para ello tiran de una mixtura donde cabe igualmente la urgencia noise-punk de Babes in Toyland como la rabia sludge de Black Flag, Flipper o los Melvins. Tan básicas como incendiarias, Bala nos proponen un aguerrido viaje por mitad de la trinchera, otra vuelta de tuerca al stoner (Kyuss) y el psych-metal de los noventa (Monster Magnet) encarada sin miramientos y haciendo nulas concesiones. Porque este dúo bebe de los inicios del grunge entendiendo a este como la respuesta nihilista al inmovilismo de una sociedad cada vez más opresiva. Con su debut ‘Human Flesh’ nos pusieron sobre aviso: estas chicas desayunan TNT. Su nuevo álbum, el impetuoso ‘Lume’, es como un viaje de cráneo y sin frenos al Top Ten de la Escala de Richter. Intensas, abrasivas y poderosas, Bala cuentan con uno de los directos más ariscos y epatantes de nuestra escena rock underground. Junten a Xena y Wonder Woman en medio de una concentración de HellsAngels y se harán una idea de la onda expansiva que desprende este joven dúo encima del escenario. #Rock,#Punk, #Metal play
bronquio
BRONQUIO
Detrás de Bronquio se esconde la figura esquiva del jerezano Santiago Gonzalo, joven músico de tradición punk que ya se descubrió un perro verde durante su militancia en los inclasificables Gipsy Aliens. Su labor como productor terminó empujándole hacia el mundo de los laptops y las tarjetas de sonido, aunque manteniendo siempre una actitud disidente y nada acomodada. Activista iconoclasta, su última encarnación como Bronquio se antoja al entorno del trap (sí, ese estilo tan de moda en Youtube) lo que The Prodigy ha sido en el mundo del drum n bass. “Lo de Bronquio no es trap por derecho, aunque algo de su esencia sí que tiene”, comentaba en una entrevista reciente. Y no va desencaminado en su discurso: la experiencia Bronquio es pura contundencia, una marea de beats y texturas más cercana a la pista de baile que a la narcolepsia habitual en el rap y derivados. A solas o con colaboradores (como esa chica callejera llamada 41V1L,  que es toda rabia, toda catarsis), cuando Bronquio arranca la piel a su controladora, aparece la misma sensación de inseguridad, santo y seña de un género que se ha convertido en verdadero fenómeno subcultural. Imaginen a John Carpenter interpretando sus terroríficos scores junto a Crystal Castles en mitad de una rave plagada de zombis adictos a la metadona. Igual, pensando en eso, se acercarán al peculiar mundo de Bronquio. #Electrónica, #Trap, #Punk, #Drum 'N' Bass. play
kaixo
KAIXO
El corazón en la industrializada Vigo y la entrepierna en la decadente Oporto. Dos ciudades, dos sensibilidades. La personalidad bicéfala del inquieto Kaixo, ese estado mental a medio camino entre lo meramente disruptivo y la intelectualización del hedonismo vicioso, nos pone sobre aviso de un artista con hechuras suficientes como para revolucionar la escena trap a costa de inesperadas maniobras de funambulismo sonoro. Sólido en sus proclamas y más que intuitivo en el uso que hace de la electrónica, este gallego afincado en Portugal cuenta con un background de órdago: rompió los prejuicios propios del rap situándose al frente del irreverente colectivo Banana Bahia Music; encandiló a Zebra Katz con su lenguaje afilado; sorprendió a propios y extraños con una primigenia mixtape (‘DropOut’) en la que contó con aliados del calibre de C. Tangana; acuñó el concepto #NewPunk dando cobertura a una propuesta en la que mezclaba electrónica indie, maneras callejeras y una emotividad digna de un dramade extrarradio; y ahora puede vanagloriarse de haber firmado uno de los trabajos más impactantes de la temporada, el afilado ‘Sniff Sniff’, una declaración de principios donde los tópicos del sexo-drogas-rock acaban convertidos en una visión demoledora sobre la industria discográfica y el vacío existencial de una generación sin referentes. #Electrónica, #Trap, #R&B. play
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ONE PATH
“Si das play a alguna de mis canciones probablemente escuches algo parecido a lo que haría el hijo de Drake y James Blake tras descubrir el Tao Te Ching en la estantería”. Javier Bilbao (AKA One Path) acostumbra a sacar los dientes al tópico trapero de coños, fiestas y colocones. Mientras unos riman con “madero”, “medio pollo” y “pollo entero”, él prefiere centrarse en un impulso creativo conciliador, hablar de taoísmo y defender una coartada intelectual alejada de lo que intentan vendernos las discográficas como “la auténtica música de la calle”. Productor intrépido y militante en el uso del auto-tune, encontramos su huella característica en la mítica formación art-rap Infinitum, así como en numerosos proyectos afrontados bajo alias de lo más diversos (Vinz Monk, Zero XY, Vida en Tránsito, ARMONIA). Su universo se nutre de soul, dubstep, R&B alternativo, imaginativos paisajes sonoros y un impulso vital de inclinación orientalista que ha arrojado canciones tan reivindicadas como respetadas. Su trabajo más reciente, ‘Siempre Parriba’, ha sido reconocido como uno de los mejores discos nacionales de 2016. “Me parece absurdo el hecho de que se pueda hablar de botellas de Hennessy y no de botellas de zumo”. Con proclamas como esta, One Path podría haber acabado devorado por la bestia salvaje y drogota del gagsta. Nada más lejos, porque podemos asegurar que hablamos de uno de los personajes más respetados del urban pop patrio. #Pop, #Trap, #Dubstep, #R&B. play
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MEDALLA
Tras la extinción de aquel combo de garaje-punk galvanizado llamado The Saurs, Engui y Sueiro han decido probar fortuna bajo la piel de Medalla, una ampulosa súper banda de sonido hedonista que completan Benoît (Rapaza) y Marc (The Zephyr Bones). Con un esperado disco de debut a punto de salir del horno con El Segell del Primavera, Medalla destapa un arsenal de trucos epatantes robados del heavy ochentero, el AOR y el kraut-rock más elástico y juguetón. Imaginen un cruce entre Holy Fuck, Daft Punk y Electric Six, o como si los Queen de ‘Flash-Gordon’ se hubieran dado un atracón de speed en mitad del Sònar de Noche. Intrépidos, bombásticos, inesperados y sin frenos, el cuarteto barcelonés nos devuelve el auténtico espíritu Spinal-Tap aliñándolo con un sonido gomoso y volcánico de regusto retro-futurista. Una imparable máquina de riffs y melodías coreables diseñadas para avivar las fantasías más tórridas de Mr. Ric Ocasek. Cuando un meteorito acabó con todos los dinosaurios, una nueva forma de vida mutante y cargada de radioactividad saltó a la palestra dispuesta a conquistar los escenarios de todo el planeta. Así nació Medalla y así vamos a tener que enfrentarnos con su rock robótico. #rockplay
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KELLY KAPØWSKY
Cuentan que el proyecto nació después de que sus integrantes visionaran un vídeo de Warpaint, banda californiana que desde el primer momento ha sido santo y seña para Kelly Kapøwsky. Cinco chicas barcelonesas sin apenas conocimientos musicales decidieron unir fuerzas hace unos años al amparo de un nombre prestado de la clásica serie televisiva ‘Salvados por la campana’. El objetivo: replicar una suerte de art-pop de clara tradición ochentera, a mitad de camino entre Throwing Muses y The Breeders. Hablamos de una propuesta con cierto regusto épico y dosis de sensibilidad a flor de piel, exquisito relleno para una manzana envenenada no apta para estómagos sensibles a la elegancia y la emotividad. El resultado de momento es de lo más alentador: cuentan con un EP auto editado titulado ‘Phantøm City’ en el que, con apenas cinco cortes, Maite Weinhold (bajo), Eva Carasol (teclado), Laia Gil (guitarra), Núria Palacín (batería) y Made Torres (voz) han conseguido concentrar su mensaje artístico. En sus canciones no resulta difícil encontrar la huella de The Sundays o los primeros Cranberries (ese tono de voz cien por cien O'Riordan), composiciones de una alevosa nocturnidad que se cimbrean entre la nostalgia del shoegaze más intimista y el indie pop clásico a lo Pale Saints. #pop play
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LA PLATA
A finales de 2015 Diego (Acapvlco) Escriche grabó en solitario  un single de título urbanita (‘Un Atasco’) y lo publicó bajo el nombre de 0000000 en su canal de Youtube. Meses más tarde decidió formar una banda a raíz de ese tema definido por la revista Vice como la mejor canción pop de 2016, tres minuto y nueve segundos de luminosos giros imprevistos herederos de The Smiths o los New Order más enérgicos. Para dar vida a La Plata Diego contó con integrantes de otras formaciones valencianas como Carmonas, Teletexto, Thee Vertigos, Mental Signals o Poder Absoluto, una auténtica liga indie de las estrellas. Su fichaje con el sello Sonido Muchacho fue el paso necesario para conseguir cristalizar un Ep de tres canciones que resumía perfectamente los cuatro puntos cardinales de la new wave: simpleza compositiva, melodías adictivas, gomosos arreglos de teclados y una exultante vitalidad que invita claramente al esparcimiento físico y mental. Su pub-pop impregnado de nervio punk cala a la primera escucha, porque La Plata se nos muestra como una formación sincera, fresca y atropellada, un grupo que se mueve sin tirar de trucos ni artificios y que juega a imprimir vitalidad a un género que desgraciadamente acabó fagocitado por la cultura disco. Cuentan con lo mejor de la Nueva Ola madrileña pero sin recurrir a la nostalgia facilona. Esto, cuando menos, se agradece. #pop, #new wave play
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RRUCCULLA
Cuando la bilbaína Izaskun adopta la piel de RRUCCULLA lo hace para cambiar las reglas del juego. Es entonces cuando la joven productora de Barakaldo adopta esta personalidad esquiva, y enigmática que ya ha encandilado a los connoisseurs del footwork y el free-jazz patrio. Una vez parapetada tras su alias más abstracto, Izaskun no duda en lanzarse a la piscina de la IDM y el pop experimental con una maestría digna de mitos vivos del post-rock, el dubstep o el hip-hop de vanguardia como son Tortoise, FourTet, Battles o Flying Lotus. Con apenas 22 años, RRUCCULLA toca la batería y maneja su cacharrería vintage con una precisión envidiable. También ha grabado, producido y auto editado 4 discos en el corto periodo de siete meses, incontinencia creativa que contrasta con una timidez extrema que prácticamente le ha impedido salir de su escondite en el norte. Aunque, eso sí, cuando RRUCCULLA decide dejarse ver suele hacerlo para sentar cátedra y en noviembre del pasado año terminó agenciándose tres premios de la XXVIII edición del prestigioso Villa de Bilbao. Su música, poliédrica, avanzada y repleta de matices, destapa la misma sensibilidad marciana que han hecho de artistas como Thundercat, Aphex Twin, DJ Shadow o PC Music iconos de la música popular del Siglo XXI. Su directo combina electrónica, samplers y baterías reales y, a la chita callando, ya ha encandilado a la redacción de la web británica The Line of BestFit. #electronica, #IDM, #footwork, #free-jazz play
vulk
VULK
La sección rítmica de los bilbaínos es como un guanaco chupando petróleo. Marcial, poderosa e implacable, la locomotora Vulk ya apuntó maneras con ‘No Longer Great Deal’, un primitivo Ep auto editado en 2016 que despejó las incógnitas de ese sonido poderoso y afilado marca de la casa. Heredero del post-punk de principios de los ochenta, el cuarteto vasco llega a Monkey Week con un flamante disco de debut bajo el brazo, el impertérrito ‘Beat Kamerlanden’, una mezcla de rock experimental y oscuro pop anti persona que bebe de fuentes como Joy Division, Wire, Mission of Burma, Gang of Four, Te Ex o incluso el Bowie más fibroso. Su milimétrica precisión instrumental y la intensidad que imprimen a sus canciones en directo los sitúan justo al lado de grandes regeneradores del rock sin concesiones como Mclusky, Q and Not U, Les Savy Fav o Future of TheLeft. Y aunque tiren de referentes anglosajones, Vulk son la punta de un denso iceberg que alguien ha plantado en pleno casco urbano de Bilbao, un pedazo de hielo ardienteen cuyo interior se retuercen formaciones de la talla de Sacco, Serpiente, Faux, Luma o Smoke Idols. Y es que Vulk tienen algo de militantes disidentes en su sonido y en la actitud que gastan sobre el escenario. Un dechado de sudor y bilis que no deberían pasar por alto. #ROCK play
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LOS VOLUBLE
Oriundos de El Viso del Alcor, municipio sevillano conocido por su menudo y por la contrastada capacidad de sus habitantes para pervertir la tradición, Benito y Pedro Jiménez forman un tándem creativo multidisciplinar que ha ido cristalizando durante las dos últimas décadas con proyectos tan sui géneris como el festival de cultura libre e innovación social Zémos98 o el dúo Dj/Vj Los Voluble. Los más comprometidos con la experimentación audiovisual al servicio de la crítica sociopolítica conocen de sobra esta anti banda pluscuamperfecta, un proyecto que con diez años de vida a sus espaldas ya cuenta con highlights como haber dinamitado junto a Niño de Elche el festival Sónar (todavía suenan ecos de sus espectáculos ‘Raverdial’ o ‘En el nombre de’, este último presentado en nuestra edición 2016) o sentar las bases de una nueva sensibilidad de género en la XVIII Bienal de Flamenco de Sevilla, donde defendieron con los puños la lúcida dramaturgia espacial de ‘Cartuja a Rás’. Activistas, militantes e intuitivos cachorros post 15 M, Los Voluble vuelven a  Monkey Week con ‘No Media Detected’, un nuevo espectáculo en el que los hermanos Jiménez han trabajado sobre su propio archivo sonoro y audiovisual partiendo del imaginario colectivo que generan los medios de comunicación. Imagen pública, manipulación social, sonido transmedia y post verdad son conceptos recopilados en un archivo que resume 20 años de sampleos y grabaciones de campo, “catástrofes audiovisuales” donde se mezclan estilos como el flamenco, la electrónica o el hip-hop experimental. #electrónica, #hip-hop, #flamenco play  
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FASENUOVA
El microcosmos de Ernesto Avelino y Roberto Lobo, trasunto de Alan Vega y Martin Rev a la asturiana, está plagado de cables pelados, herrumbre y literatura científica. “Empezamos a conocernos en el lenguaje de las cajas de ritmo y los sintetizadores, a los que domábamos a base de gritos y aullidos”, comentan los Fasenuova cuando tratamos de rastrear el impulso primigenio que empujó a estos dos músicos de Mieres a fundar uno de los proyectos más fascinantes de la escena experimental patria. Desde su primer disco compartido con Angel Dust y publicado por el histórico sello Ozone Kids hasta su última obra magna, el afilado ‘Aullidos Metálicos’, Fasenuova ha ido mutando hacia una suerte de sólida militancia underground a la que ya no le caben filtraciones del exterior. Del after-punk industrial de discos como ‘Ortigas públicas’ o ‘A la quita hoguera’ (aquellas obras respiraban el mismo aire infectado de estroncio que los icónicos Esplendor Geométrico) al synth-pop urbanita de su celebrado ‘Salsa de cuervo’, Fasenuova ha edificado ladrillo a ladrillo una catedral decorada con nylon y alambre que, de haber emergido en mitad de los ochenta, hoy sería una referencia clave a la hora de entender el avantgarde latino. Intenten visualizar una versión ciberpunk de El Columpio Asesino, con más de Suicide que de Pixies, con menos de New Order que de Cabaret Voltaire. ‘Aullidos metálicos’, el primer trabajo que editan en Humo tras la disolución de Discos Humeantes, ha sido producido por el reverenciado Dj Óscar Mulero, colaborador de estos Throbbing Gristle patrios. #EXPERIMENTAL, #POST PUNK, #SYNTH POP play
luma
LUMA
El dúo de San Sebastián encabeza una reciente revolución del rock vasco heredera de aquel espíritu adolescente que embargó las frías calles de Seattle durante la década de los noventa. Esto significa que Luma parten de una cierta robustez musical repleta de guiños setenteros para terminar embadurnando su fiera y reducida fórmula (guitarra, batería y bases programadas) con aquel oscuro nihilismo propio del grunge. Tendríamos que destacar también una pátina metalera que ayuda a la banda a insuflar bilis a su propuesta, un viaje en el tiempo a medio camino entre el noise-punk de los primeros Dinosaur Jr. y los pasajes más densos de The Twilight Singers. Pesados (en el sentido más vigoroso), encabritados y orgánicos, con Luma el tópico de menos es más acaba convirtiéndose en una declaración de intenciones. El directo se ha revelado como su medio natural y es por esto que el nombre de Luma ha ido floreciendo durante el último lustro, bolo a bolo, como un enorme cactus trempado por la vigorexia propia de la juventud. Pueden presumir de haber compartido escenarios con Bellrays, No age, Capsula o The Strypes y sus dos Eps publicados hasta la fecha (‘Club’ y ‘Airwalk’) aventuran una carrera sólida y con proyección. #ROCK,#PUNK play
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SMOKERS DIE YOUNG
Si no abrieran la boca para soltar el clásico “pisha” gaditano, cualquiera juraría que se fundaron al amparo del mítico sello Sub-Pop. Pocas veces encontrarán por estos lares un acercamiento tan auténtico y fidedigno al sonido Seattle como el que llevan a cabo los jovencísimos Smokers Die Young, otra vuelta de tuerca a la escuela de Kurt Cobain y compañía con, esta vez sí, más fondo que forma. Porque un trío tan versátil como este fija su objetivo en algo más que la simple réplica. Aquí hay un regurgitar de influencias, que no solo van por Royal Blood, Jane´s Addiction o Biffy Clyro, sino que también se proyectan hacia el lado menos visible del rock alternativo de los noventa, ese por el que otrora transitaban formaciones más desconocidas como Modern Love Bone, Skin Yard o Green River. Cuentan con un vocalista que conecta directamente con el J Mascis y el Gregg Dully más primigenios y una colección de canciones que, ya recopiladas en el urgente ‘Home Vs Home’, suenan tan arrolladoras como adictivas. Puede que en los primeros compases la cosa suene a ya consabida, pero basta unos minutos de exposición a Smokers Die Young para terminar claudicando ante una banda cuyo único pecado es su filiación a la última revolución sufrida por el rock contemporáneo. Himnos generacionales, melodías coreables y chorros de riffs inflados por la rabia de tres tipos que ya andan decididos a resumir su pasión por los clásicos con el brío de un potro desbocado. play
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MOHAMA SAZ
Aquí podemos hablar de una súper banda formada por rescoldos del pop-rock underground capitalino. Detrás de Mohama Saz se esconden viejos sospechosos habituales de esa Madrid inquieta y fusionada hasta el tuétano: repasando, Adrián Ceballos (RIP KC, Novak, Javier Colis, Los Cuantos, Melange), Javier Alonso (Novak, RIP KC, Richard Hell), Arturo Pueyo (Sur Quintet) y Sergio Ceballos (RIP KC, Melange) dan vida a un proyecto que tomando el rock psicodélico de Anatolia como hilo conductor, pretende refundir los sonidos orientales con el sentimiento improvisado del free jazz norteamericano. Con dos magníficos álbumes en cartera (no desestimen el poder de seducción de ‘More Irán’ y ‘Negro es el poder’) Mohama Saz hacen gala de una envidiable pericia instrumental que ha catapultado a sus responsables hacia el top del rock intercontinental. Desde el momento en el que sus responsables decidieron salir del sótano y mirar al mar, a ese Mediterráneo eterno que baña los acordes de sus canciones, el folk nacional se hizo un poco más grande. Hay mucha magia en la diáfana mezcla de hipnosis tuareg, laberinto turco, colorido árabe y duende flamenco que encierra el oasis de Mohama Saz, un torrente de sonidos que evita etiquetas tan espúreas como rock, pop, psicodelia o ni mucho menos world music. Trazando lazos entre el prog rock contemporáneo y los viejos sonidos de raíces, el cuarteto madrileño se antoja una experiencia sensorial, porque más allá de la música, consiguen destapar esa amalgama de olores y sabores que hasta ahora solo conseguíamos advertir al abandonarnos al viejo truque del Gran Bazar otomano.#FOLK, #PSICODELIA, #WORLD MUSIC play
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ISEO & DODOSOUND
Como un caída libre sobre el algodón narcótico del dub, el proyecto Iseo & Dodosound plantea una sugerente y pegajosa puesta en común entre lo orgánico y lo sintético. Bebiendo de bases como el reggae y el dancehall, el dúo pamplonica se destapa como una caja de ritmos que despliega diferentes capas perfectamente imbricadas sobre ese minimalismo aliñado con arreglos de viento marca de la casa. Música de raíces afrontada con los mínimos recursos aunque diseñada para generar movimiento social; esto es, sonidos hipnóticos capaces de elevar a la multitud hacia estados alterados de conciencia en total comunión de ideas y movimientos al ralentí. La banda se dio a conocer en 2015 con un álbum auto editado titulado ‘Cat Platoon’, espoleta de una carrera musical que no ha dejado de cimbrearse como una densa columna de humo verde entre los line-ups de los principales festivales de raíces de nuestro país. Con ‘Roots in the Air’, su flamante nuevo disco, Iseo & Dodosound han multiplicado sus posibilidades adoptando un sonido más maduro, algo que han logrado gracias a la colaboración de The Mousehunters, sección de vientos que acompañará al dúo durante sus presentaciones en vivo en este 2017. #DUB, #REGGAE play
cabezafuego
CABEZAFUEGO
Ex Mermaid, ex Royal Canal, ex Basque Country Pharaons, ex Bizardunak, ex Half Foot Outside, ex Separatistas, ex Black Lagun, colaborador habitual de los tremebundos Atom Rhumba y miembro de los legendarios Jugos Lixiviados. A Iñigo Cabezafuego no le duran muchos las historias. O al tipo le cuesta un demasiado poner el huevo o es que realmente no hay un dios quien le aguante su inabarcable incontinencia humana. Resulta difícil resumir en un par de párrafos la carrera de uno de los compositores más imaginativos e irreverentes que ha parido la escena independiente de por aquí. Inquieto multiinstrumentista y showman de tradición “Marxista”, este bardo del psych-pop patafísico decidió lanzarse hace unos años a una carrera en solitario que le ha valido dos discos inigualables: el brillante ‘Camia conmigo’, uno de los mejores álbumes folk-pop de 2014, y el reciente disco-cómix 'Somos Droga'; una maravillosa ida de olla audiovisual repleto de viñetas dibujadas por Paco Alcázar, Don Rogelio J o Mauro Entrialgo. Una obra de arte feista preñada con canciones impagables donde brillan trompetas de carnaval, himnos cheerleading, riffs glam punk, ecos a los años de Triquinoise, AOR, psicodelia facturada en Raticulín, pop ectoplásmico, dub fantasmal, guiños a los añorados Patrullero Mancuso o hasta un himno mambo-kraut titulado 'Motorik Boogaloo'. Algo así como encerrar a Los Brincos en una pecera llena de anguilas eléctricas junto a Ira Kaplan y Wayne Coyne. "He pasado de comprar la ropa con mi madre a robar a punta de navaja para pincharme", quizás sea la mejor estrofa generacional posible. Genio, figura y mucha cabeza. #POP, #ROCK, #PSICODELIA, #FOLK play
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CALA VENTO
A veces la historia de un grupo puede ser extraordinariamente sencilla. Cala Vento fueron seleccionados para participar en un stage de aprendizaje para grupos noveles donde profesionales del sector compartían su experiencia para mejorar la proyección de las bandas. Uno de ellos, el ínclito Eric Fuentes, propuso al dúo producirle su disco de debut tras quedar impresionado por aquella manifiesta habilidad para reproducir aquella suerte de power-rock heredero del post-hardcore norteamericano de los noventa. Y así Aleix y Joan, dos amigos de Figueres y Torroella que compartían admiración por formaciones basadas en el tándem batería y guitarra, acabaron formando parte de la escudería BCore, afianzándose con apenas dos discos en la calle (el homónimo ‘Cala Vento’ y el flamante ‘Fruto Panorama’) como uno de los más intensos grupos en directo de la escena nacional. Letras brillantes, certeros estallidos proto punk y una sólida base rítmica son las claves de Cala Vento, un dúo que no desmerece para nada a otros coetáneos internacionales del nivel de No Age o Japandroids. Como unos hermanos pequeños de Nueva Vulcano, Cala Vento han dado con una fórmula mágica basada en la espontaneidad, la riqueza de los detalles y su capacidad expresiva sobre las tablas, como ya han demostrado en recientes ediciones del Primavera Club y el SXSW. Y lo más curioso de ellos es que, por más que los veas en vivo, nunca echarás de menos el bajo. Cuando menos es más.   #ROCK play
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QUENTIN GAS Y LOS ZÍNGAROS
Nos lo vendieron como una sorprendente confluencia entre flamenco y brit-pop, el eslabón perdido entre Oasis y Camarón y una de las propuestas más innovadoras del rock con acento andaluz. Pero lo de Quintin Vargas (Quentin Gas cuando entra al estudio o se sube a cualquier escenario) va más allá de un claim o hasta de un sonado legado familiar. Sí, el frontman de los garajeros Los News es hijo de la reconocida bailaora Concha Vargas, pero este detalle es una raya en el agua cuando nos acercamos a la auténtica naturaleza de Quentin Gas y Los Zíngaros, peculiar pandilla de truhanes arrabaleros sin miedo a traicionar a sus ancestros, dignos protagonistas de un viaje iniciático por la pringue psicodélica de un John Silver el Largo cargado de ron y LSD. Más cerca de José Domingo que de Smash, de Pond que de Antonio Mairena, Quentin suele acompañarse por José Mesa a la batería, José Vaquerizo a los teclados y ocasionalmente por su familia de artistas gitanos: Concha, Curro y Carmen, de los Vargas de toda la vida. ‘Caravana’, editado este mismo año, se antoja el mejor crossover imaginable entre la música popular andaluza, el kraut teutón de principios de los setenta y la banda sonora perfecta del Verano del Amor. Como broche de oro, rastreen en Internet la remezcla de `Mala puñala’ que les ha realizado el incombustible nuevo príncipe de la electrónica de subterfugio Santiago “Bronquio” Gonzalo. #rock, #psicodelia #flamenco play
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YAWNERS
Afincado en Madrid, el power dúo Yawners debe su empaque a un buen puñado de horas acumuladas oyendo discos licenciados por Sub-Pop. A pesar de la juventud de la que hacen gala Elena y Martín, cualquiera aseguraría que la explosión grunge les pilló en plena cara a estos dos kamikazes de la melodía, condicionando inevitablemente su manera de componer hacia un tipo de urgencia existencial bañada en distorsión guitarrera y eternas melodías adolescentes. Por las canciones de su impetuoso álbum de 2015 (‘Dizzy’) asoman la melena nombres referenciales como los de The Fastbacks, The Vaselines, Bikini Kill o unos primitivos Lemonheads. Lo suyo es punk-pop sin edulcorantes, ejecutado con desprendida pasión y sin dejar de apretar el acelerador, como si las Breeders se hubieran pasado tres pueblos con su ración de pastillas de adelgazamiento y hubieran decidido lanzar a Black Francis a la piscina sin quitarle sus zapatillas Vans. Un dechado de garaje-rock amable e impetuoso coronado por coros playeros en la onda Dum Dum Girls y dinámicas perfectamente encajables en un slalom skate. Mezclen medio litro de Ramones, dos cucharadas rasas de Vivian Girls y un par de gotas de rimmel de Donita Sparks y darán con la fórmula magistral que mueve a Yawners, la banda perfecta para afrontar una adolescencia cargada de conflictos con el desodorante. #ROCK, #POP play
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THE MAUSKOVIC DANCE BAND (PAISES BAJOS)
Definidos como una mezcla mutante entre Femi Kuti y la no wave de ESG y Liquid Liquid. ¿Afro disco caribeño? ¿Post cumbia psicodélica? ¿Funk punk del Siglo XXI? Si David Byrne se hubiera cruzado con los Chk-Chk-Chk cuando militaba en Talking Heads, habrían sonado así. #afrobeat play
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EL ÚLTIMO VECINO
Fue una auténtica revelación con su homónimo debut de 2013, aquel mejunje hecho a base de tecno gomoso y pop oscuro con ecos a The Smiths, Golpes Bajos, Orange Juice o hasta El Último de la Fila. ¿Y luego qué? Pues lamentablemente, después llegaron las dudas, el cansancio y la consiguiente caída en picado de un proyecto iniciado con verdadero ánimo reivindicativo. Nada que el tiempo no cure. Tras una época en dique seco, El último vecino regresó de su viaje a la perdición con un segundo disco de título sugerente (‘Voces’) y sonido elástico, una deconstrucción de fácil digestión de todos aquellos himnos vintage interpretados por La Mode bajo luces de neón durante los años de La Movida. Pero los que situaron a este valenciano residente en Barcelona en el mismo nivel que hypes como The Drums o Future Islands no esperaban el regreso triunfal de El último vecino tras aquel flaqueo circunstancial. Gerard Alegre Dòria nunca ha escondido sus vicios: pasión por el synth-pop, querencia por los ochenta de botón al cuello y laca Nelly y unas producciones retro futuristas que se antojan ya un género en sí mismas. Un imaginario en VHS donde cabrían influencias como New Order, A-Ha o The Human League, pero también guiños a Brian Eno, UItravox o Pet Shop Boys. A medio camino entre el bajón y la esperanza, como embebidos por el flúor magnético de un remake de ‘Juegos de guerra’, El último vecino representa a la perfección el estado de gracia en el que se encuentra el pop en castellano actual. Un regreso al futuro en toda regla, con el Delorean pasado la ITV y toneladas de casetes amontonados tras la puerta.  #SYNTH-POP play  
robbie&seth
ROBBIE & SETH
Cuando le preguntaron a Ringo Starr absurdamente si era rocker o mod, el ex The Beatles respondió con un ingenioso “yo soy un mocker”, apelativo que traducido del inglés original también significa burlón. Partiendo de esta anécdota, Robbie Rist y Seth Gordon formaron hace décadas una de las mejores bandas de power pop de todos los tiempos: The Mockers, una imparable fábrica de hits de sobra conocida en nuestro país que siempre ha mantenido encendida la llama cómica sobre el escenario. Obviamente no son unos recién llegados. Robbie ha liderado también a The Andersons y Wonderboy, otras dos bandas de empaque contrastado, amén de colarse de vez en cuando en algún rodaje de televisión (busquen parecido razonable con el primo Oliver en ‘La Tribu de los Brady’, su voz a en el Michelangelo de ‘Las Tortugas Ninja’ o su rostro en esa maravillosa oda a la serie B titulada ‘Sharknado’). Pura esencia camp, no hay duda. Y Tras amenazar desde hace tiempo con hacer algún tipo de gira en formato dúo (incluyendo una fallida gira española que Seth acabó afrontando por su cuenta junto al legendario Santi Campos), la peculiar pareja se han puesto las pilas con un proyecto que muchos han definido como “si Abbott y Costello se colaran en el Purple Weekend”. Esto significa una buena dosis de humor y riffs pegadizos de los que te clavan una sonrisa en la cara toda la noche. Durante la gira "Robbie and Seth Beg Forgiveness" que los traerá este año a Monkey Week el dúo interpretará éxitos (y fracasos) de sus años como Mockers, Andersons y Wonderboy, por no hablar de una selección de versiones que hará las delicias de los más melómanos. #POWER POP, #FOLK  
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RAMONA
Darío, Dani y Rosa no pierden el tiempo intelectualizando demasiado las cosas. En un alarde de honestidad, adoptaron como carta de presentación uno de los nombres de mujer más contundentes de la genealogía patria: Ramona, igual que la madre imaginaria de Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy; o como la rotunda come hombres de aquel hit carnal popularizado en el 76 por el señor Fernando Esteso. Ramona, recuerden, como la carismática chica del pelo azul que traía loco a Scott Pilgrim. Un juego a tres bandas donde las reglas del garaje y el punk en sus variantes más primitivas se extienden como un cheque sin fondos hacia una suerte de bubble-rock festivo y minimalista muy aconsejable en momentos de zozobra sentimental o de bajada de los niveles de serotonina. Ramona, una banda anti profesional, descaradamente positiva, que ya ha editado varios singles y Eps en casete haciendo alarde de una manifiesta filia por el surf lo-fi y el psych vintage. ‘Lomo Sacramento’, su último single basado en la tapa estrella de uno de sus bares favoritos, resume perfectamente los cuatro puntos cardinales de la banda: Devo, The Okmoniks, Thee Headcoats y Johnny Kidd & The Pirates. O los amas, o los amas. No hay término medio con este singular trío sevillano heredero de la escuela budget rock. GARAJE, PUNK LO-FI play  
imtima
IMTIMA
En apenas cuatro años juntos, el trío que forman Jonay (guitarra y voz), Sabri (sintetizadores y teclado) y Gastón (batería) se han labrado un nombre en la escena canaria desde su Arrecife natal. Quizás tanta arena como les rodea les ha imbuido del espíritu de sus admirados QOTSA y Kyuss, ¡se avecina tormenta! #rock
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rAMOS DUAL
Toma que toma pastillas de goma. La ruta del bakalao ha vuelto y nosotros sin enterarnos. Tras sus experiencias con Malparaíso y La Inesperada Sol Dual, aquel combo tan marciano como encantador, el actual batería de Beggar’s House da rienda suelta a su pasión por los beats machacones y los alaridos bestiales con una decena de canciones cada cual más burra. A caballo desbocado entre Atari Teenage Riot (que me aspen si “Freedom Banzai Revolution” no te retrotrae de cabeza al Festimad de 1998, ¡ay!), Suicide, los Prodigy más raveros y la EDM de antaño, rAMOS Dual rinde su particular homenaje al techno con solo su voz, sus maquinitas varias, su inseparable batería y, en contadas ocasiones, Sus Enmascarados. “DrumSolo”, que así se llama tal barbaridad, no son medias tintas ni da gato por liebre: si te acercas, protégete los tímpanos y prepárate a sudar de lo lindo. Escúchalo en Bandcamp
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LUIS HILL

Luis Hill nació en Cádiz en 1975 y desde muy temprana edad se sintió atraído por la música y por todo aparato electrónico que pudiese reproducirla. En sus comienzos como deejay se unió a la familia de Ohju Club donde tuvo la oportunidad de compartir cabina con artistas ya consagrados en la escena electrónica Andaluza y realizar numerosos warm-up a artistas internacionales de la talla de Solomun, Locodice, Booka Shade, Dubfire, James Holden, Anja Schneider, etc... Esto le sirvió para poder mejorar su técnica y depurar su oído musical, confirmando una vez más sus excelentes habilidades como deejay. No es una gran sorpresa que la reputación de Luis Hill como deejay creciera rápidamente en los siguientes años, llevándolo a los clubes y lugares más underground y siendo considerado uno de los más innovadores artistas de la escena electrónica Andaluza. El Sr. Hill es el tipo de deejay que le gusta innovar y refinar siempre su variada paleta de sonidos sorprendiendo a la audiencia de la mejor manera. En su selección musical siempre tiene cabida la electrónica mas vanguardista. Sus sabrosos Dj-sets tienen un toque personal distintivo donde entrega una mezcla perfectamente equilibrada de ritmos maravillosos, bajos calientes y emociones musicales que te harán adicto

 #dance 

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DRUM INVADERS
El Dj y productor Salvador Hidalgo, el batería Manolo Quero y el cantante Alberto “Dohiser mc” son las tres piezas del motor que da vida a Drum Invaders, un proyecto de bass music evolucionada facturado en Córdoba al que las etiquetas les viene como anillo al dedo: Dubstep, drum and bass, drumstep, jump-up, breakbeat, jungle, trap… El rosario de estilos y cadencias que arroja esta banda andaluza es tan extenso como su historial en directo, ámbito natural de este proyecto diseñado para el ejercicio sonoro en vivo. Desde que inició su camino en 2009 como live band, Drum Invaders ha ido abriéndose un hueco en el panorama de la música electrónica nacional, primero como dúo experimental en formato Dj y percusionista y luego como trío, incorporando teclados y voces a una mescolanza rítmica que ya comienza a ser reconocida entre los adictos al género. El salto al mundo del remix y la producción propia tuvo lugar en 2013, cuando salió a la luz su primera demo, ‘The Invasion’, siete cortes autoeditados en los que el grupo exponía su visión de la música de baile más orgánica. Bajos que patean el estómago y percusiones que sumergen en una auténtica pecera rítmica. play
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NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO
¿Responde el formato dúo a una necesidad artística de concretar o es quizás la respuesta necesaria que ofrece el rock a la crisis cuando se trata de reducir costes? Casos habrá miles, unos más fundamentados y otros no tanto, pero lo de estos guipuzcoanos se sostiene sobre una única idea predominante: con Niña Coyote eta Chico Tornado, menos es indudablemente mucho más. Koldo Soret (un azote eléctrico conocido por los degustadores de rock pringoso gracias a bandas como Surfin Kaos o Chico Boom) y Úrsula Strong (búsquenla en los discos de Zuloak o Las Culebras) forman esta célula de conmoción sónica con un nombre digno de serie de Cartoon Network y maneras de vikingos en época de conquista. Su volcánica propuesta, un terremoto hard-rock conectado con el imaginario desértico de Kyuss y Black Sabbath, lleva varios años sacudiendo los clubs del norte del país con una virulencia inusual. Histriónicos como unos Stooges en plena catarsis escénica, sólidos a la manera de los Karma To Burn de ‘V’ y lo suficientemente cool como para recordarnos a los primeros White Stripes, los de San Sebastián nos proponen una pétrea bofetada al inmovilismo rockero actual. ‘Eate’, su tercera grabación y segundo LP si contamos aquel debut homónimo que los puso en órbita en 2013, es la mejor carta de presentación para que los profanos se acerquen al terreno de Niña Coyote Eta Chico Tornado, un árido paisaje sin fisuras que conecta directamente con los años setenta más musculosos. Como unos Sex Museum inflados a esteroides y siguiendo las huellas de otros regeneradores del envite Hendrix como Wolfmother, High on Fire o The Sword, las gárgolas de Donostia prometen uno de los conciertos más intensos de este año en Monkey Week. #HARD ROCK, #STONER, #PSICODELIA, #GARAJE play

ENTRADAS_MW_2017


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